El adiós al Hermano Enrique García

Con profunda congoja y, a la vez, un sincero deseo de honrar la memoria de quien supo entregar luz, amor y guía en cada paso de su existencia, fueron despedidos los restos del Hermano Enrique García Sandoval.
La vida masónica del Hermano Enrique fue reflejo de entrega incondicional y trabajo silencioso, siempre guiado por los principios de la fraternidad, el amor al prójimo y la búsqueda constante de la verdad. Participó activamente en diversas logias, no solo como miembro, sino como un artífice incansable en la creación de nuevos espacios para el crecimiento y la reflexión. Su entusiasmo y generosidad permitieron que muchos hermanos encontraran en él una fuente de inspiración y orientación.
Gracias a su impulso, la masonería creció y se renovó, abriéndose a nuevas generaciones que hoy lo reconocen como un verdadero pilar de la Orden. En cada ceremonia, en cada obra de caridad, su presencia se sentía cercana y alentadora, recordándonos el valor de la unidad y el servicio desinteresado.
Un padre ejemplar y amoroso
Pero no solo en la masonería brilló Enrique. Fue, ante todo, un padre dedicado, cariñoso y presente. Padre de nueve hijos, supo forjar un hogar lleno de valores, amor y enseñanzas profundas. Su familia fue siempre el centro de su vida, y en cada uno de sus hijos dejó el regalo más preciado: el ejemplo de la rectitud, el sacrificio y la ternura.
Sembrador de futuro
La vocación de Enrique por la enseñanza fue otro de sus grandes legados. Como profesor, dedicó años de su vida a formar generaciones de jóvenes, entregando no solo conocimientos, sino también valores y herramientas para enfrentar el mundo con dignidad y esperanza. Cada aula que pisó fue testigo de su pasión por educar y de su inquebrantable fe en el poder transformador de la educación.
Sus alumnos lo recuerdan como un maestro cercano, exigente pero comprensivo, capaz de ver el potencial de cada uno y de alentarlos a superarse. Enrique entendía que educar es mucho más que enseñar materias; es formar personas, despertar sueños y acompañar procesos de crecimiento humano. Así, su influencia se expandió más allá de su familia y su logia, alcanzando a toda una comunidad agradecida por su entrega y dedicación.
Todos sus Hermanos, familiares y amigos agradecieron el privilegio de haber compartido su paso por esta vida y celebraron todo lo positivo y hermoso que sembró.