MASONERÍA AL DÍA / Chiloé oculto

Columna de opinión

Chiloé oculto

por Manuel Romo Sánchez

Los días 7 y 8 de febrero, en Tenaún, a 37 kilómetros de Dalcahue y a 54 de Castro, habrá una nueva versión de Chiloé oculto, un encuentro que reúne a investigadores de la mitología nacional. 

Entre los expositores estará Carolina Zagal, “Brujita de lanas”, quien organiza talleres y cursos de tejido con motivos míticos, y para quien es destacable el poder terapéutico que tiene el tejer en grupo, pues produce una transformación que nos convierte en mejores personas. Así como ella, son varios los investigadores que expondrán en este encuentro cultural, que, además, acogerá exposiciones de pintura y escultura. Los temas que anuncia el programa de esta cuarta versión de Chiloé oculto son atractivos: Mitologías olvidadas de Chiloé, La nueva forma del monstruo, Los brujos en la ciencia, Chiloé profundo: apuntes de mitología, Maldiciones: La palabra como herramienta de poder y La influencia de la magia y hechicería ibérica en la brujería chilota. A estas exposiciones se sumarán las presentaciones de los libros Agua Turbia, Los brujos del fin del mundo, Imagen ancestral de una provincia y Diccionario de Brujería en Chiloé. El día sábado, además, se exhibirá la película “La Machi Güenteray”, de Eva Castro y Claudio Castro.

Chiloé quizás sea el territorio del país donde en mayor abundancia se encuentran relatos mitológicos, lo que ha motivado el desarrollo de amplias investigaciones, desde el siglo XIX, por parte de diversos estudiosos y divulgadores. 

En 1882 se produjo un célebre proceso judicial promovido por el intendente de la época, quien hizo arrestar a todas las personas sobre quienes pesaba la acusación de ser brujos. En esta redada cayeron y pagaron justos por pecadores, pues se llenó la cárcel no solo con quienes se creían poseedores de poderes para hacer el mal, sino que también se condujo a ella a los depositarios de saberes ancestrales para la sanación. Se enfrentaba, así, el racionalismo positivista del liberalismo decimonónico con los resabios de la cultura popular hispánica y las prácticas culturales huilliches, que coexistían en tierras chilotas. 

Pletóricos de figuras mitológicas, los relatos de los antiguos chilotes están poblados de ricas imágenes extraídas de la cosmovisión de sus ancestros, con personajes e historias que renacen en cada conversación que se sostiene en los largos inviernos de lluvias persistentes. 

El chilote ama a su tierra y en estos días, en que se conmemoran los 200 años de la firma del Tratado de Tantauco, que permitió la integración de Chiloé al territorio nacional, emocionan los sentimientos regionalistas que hunden sus raíces en el sincretismo cultural isleño y que dan lugar a actividades como Chiloé Oculto, espacios de encuentro, reflexión y amistad.