MASONERÍA AL DÍA / Masonería de Valparaíso distingue a Marlene Ruiz con Medalla Enrique Silva Cimma
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Masonería de Valparaíso distingue a Marlene Ruiz con Medalla Enrique Silva Cimma
19 SEP 2026
En una tarde de recogimiento y júbilo fraternal, el Consejo de Venerables Maestros de la Jurisdicción Valparaíso rindió su homenaje anual a los servidores públicos, distinguiendo esta vez a la señorita Marlene Jeanette Ruiz Osorio, Secretaria Ejecutiva de la Corporación de Solidaridad Estudiantil de Valparaíso y Presidenta del Directorio de la Sociedad de Colonias Escolares de Viña del Mar, con la Medalla Honorífica "Enrique Silva Cimma" de la Gran Logia de Chile.
La ceremonia, celebrada en los salones del Club Central de Valparaíso, congregó a autoridades masónicas y civiles, entre ellas los Consejeros de la Gran Logia de Chile Nelson Vergara Castillo y Erik Sariego Velásquez; el integrante del Consejo de Beneficencia Jonás Gómez Barrenechea; los Venerables Maestros en Título de las Logias de la Jurisdicción; directores del Club Central y de la Corporación de Solidaridad Estudiantil, y una delegación del Centro Femenino Renacer encabezada por su Vicepresidenta Marianne Olsen.
Tras el Himno Nacional, ofreció las palabras de bienvenida el Gran Delegado Jurisdiccional del Gran Maestro para la Jurisdicción Valparaíso, Leonardo Santillán Guajardo, quien situó el acto en su justa dimensión doctrinaria. Recordó que la Jurisdicción se reúne una vez al año para honrar a quienes han transformado su trabajo en una forma de contribuir al bienestar de la sociedad, y precisó que servir a la comunidad "no significa solamente desempeñar una función", sino asumir una vocación, comprendiendo que detrás de cada gestión hay una persona, una familia o una comunidad que espera una respuesta.
Desde la mirada de los principios de la Orden, el Gran Delegado Jurisdiccional trazó el paralelo que dio sentido a toda la ceremonia: así como el masón trabaja simbólicamente sobre la piedra para hacerla más perfecta, el trabajador obra cada día sobre la realidad para transformarla y dejar una huella positiva en su entorno. Quien actúa con rectitud, construye; quien persevera, edifica; quien sirve con fraternidad, une. Y cuando ese esfuerzo se vuelca en la educación de niños, niñas y adolescentes —subrayó— no se cumple una tarea: se construye futuro.
La entrega de la condecoración estuvo a cargo del propio Gran Delegado Leonardo Santillán Guajardo, junto al Presidente del Consejo de Venerables Maestros de la Jurisdicción Valparaíso, Juan Carlos González Núñez en medio de prolongados aplausos.
A continuación, el Presidente de la Corporación de Solidaridad Estudiantil de Valparaíso y Presidente del Tribunal Jurisdiccional, Alfonso García Vega, ofreció la semblanza de la homenajeada. Evocó a la mujer que, heredera del temple de su madre, forjó su camino con dedicación e independencia, y que en 1986 —invitada por don Mario Alegría al asumir éste la presidencia del entonces Banco de Solidaridad Estudiantil— se incorporó a la institución fundada en 1893, de la que llegaría a ser su pilar operativo y humano.
Su gestión, detalló, marcó etapas decisivas: la ampliación territorial de la labor social desde Valparaíso hasta La Calera y Nogales, que permitió elevar la cobertura de 600 a más de 1.400 becas solidarias; la transformación del programa oftalmológico, que pasó de una decena de ayudas a entre 600 y 700 atenciones anuales con entrega gratuita de lentes; el incremento de las becas universitarias hasta alcanzar un centenar de beneficiarios, y la consolidación de iniciativas como los concursos literarios y de pintura. A ello sumó su perseverante liderazgo en la reactivación de la Sociedad de Colonias Escolares de Viña del Mar, desde los trámites judiciales y la redacción de nuevos estatutos hasta la regularización de sus terrenos y su posterior traspaso a la Corporación, asegurando su destino social.
"Más allá de su intachable labor institucional", expresó García, Marlene Ruiz sobresale por su nobleza, su caridad humana, su paciencia, su lealtad y una rectitud inquebrantable. En nombre de la Corporación agradeció al Consejo de Venerables Maestros por distinguir a quien ha consagrado cuatro décadas de entrega incondicional y amor al prójimo.
Visiblemente emocionada, la homenajeada agradeció a los directorios con los que ha trabajado a lo largo de estos años, a los socios de la institución por el cariño recibido y, de manera especial, a su familia —en particular a Pablo, sustento indispensable de su trabajo en las colonias escolares—. Anunció que pretende seguir trabajando mientras las fuerzas la acompañen y cerró con una frase que conmovió a los asistentes: esta medalla, dijo, "la voy a llevar en mi corazón".