En esta fecha de festividades, compartimos esta publicación de Revista Occidente del mes de diciembre, del escritor Jorge Calvo Rojas, que entrega interesantes datos de su investigación de Una Celebración Llamada Navidad.

Una Celebración Llamada Navidad


“En aquella región, había pastores que velaban por la noche sobre su rebaño. Y un ángel del Señor se presentó ante ellos, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y temieron con gran temor. Pero el ángel les dijo: “No temáis, porque he aquí os doy buenas nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor. Y esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Evangelio según Lucas. 


Para la cultura judeo-greco-latina occidental la festividad más relevante, celebrada año tras año en los últimos dos milenios, es la llamada Navidad (del latín Nativitas) y conmemora el nacimiento de Jesús el Cristo (el mesías) en Belén. Una de las dificultades ha consistido en establecer con meridiana precisión la fecha exacta de este nacimiento. La celebración del evento que conmemora la llegada del Mesías que viene a redimir a la raza humana, hoy en día cae el día 25 de diciembre, pero a través de los tiempos ha habido dificultades para establecer con precisión la fecha. Estas dificultades se deben en parte a las diversas fragmentaciones y divisiones que han experimentado las religiones derivadas de la corriente cristiana y también en parte a la existencia de distintos calendarios. Algunas iglesias, como las ortodoxas, la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Iglesia Ortodoxa de Jerusalem que no aceptaron las reformas hechas al antiguo calendario juliano, continúan celebrando “PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD”

El día 7 de enero. Luego que el Papa Gregorio XIII reformara el calendario que recibe el nombre de gregoriano la iglesia Católica de Roma, la iglesia Anglicana y la iglesia Protestante conmemoran el nacimiento de Jesucristo en Belén el día 25 de diciembre. Esta festividad recibe el nombre de Navidad.

El 25 de diciembre es un día festivo en muchos países, celebrado por millones de personas en todo el mundo y, también por un gran número de no cristianos.
Existen diversas teorías sobre el proceso que ha conducido a celebrar la Navidad el 25 de diciembre, y estas teorías provienen de los variados modos de indagar en el tema y, a partir de ciertos datos conocidos, establecer la fecha en que habría nacido Jesús.


ORÍGENES


Debemos comenzar por precisar que la fecha exacta del nacimiento de Jesús de Nazaret no se encuentra registrada ni el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento (Biblia). Para los pueblos de la antigüedad, antes del nacimiento de Cristo, la fecha del 25 de diciembre tenía un especial valor pues en el hemisferio norte significaba el inicio del solsticio de invierno que comienza el 21 de diciembre. Por tanto, la decisión de elegir el día 25 se efectuó muchos años más tarde. Del año 221 después de Cristo 
existe el testimonio de Sexto Julio Africano que señala basándose en el calendario litúrgico filocaliano esa fecha para el nacimiento en Judea.
Un mosaico del siglo III d. C. de las grutas vaticanas de la Basílica de San Pedro en el techo de la tumba del Papa Julio I, muestra una alegoría de Cristo en forma del dios solar Helios o Sol Invicto conduciendo su carroza. 
Existen expertos que han intentado calcular la fecha del nacimiento de Jesús utilizando la información de la Biblia como fuente directa. En Lucas se afirma que en el momento de la concepción de Juan el bautista, su padre Zacarías, sacerdote del grupo de Abdías, oficiaba en el Templo de Jerusalén y, según Lucas, Jesús nació aproximadamente seis meses después de Juan. Siguiendo esta hipótesis, Juan nació en marzo y Jesús en septiembre. Esta fecha sería compatible con la indicación de la Biblia, según la cual la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo cual difícilmente podría haber ocurrido en diciembre. 


Cualquier cálculo sobre  el nacimiento de Jesús debe estar ajustado a esta fuente primaria, por lo que la fecha correcta debe estar entre septiembre y octubre, es decir en otoño. Además, debe tomarse en cuenta el censo ordenado por César al tiempo del nacimiento del Hijo de Dios, lo cual difícilmente podía ocurrir en diciembre, época de intenso frío en Jerusalén.


CÓMO Y CUÁNDO SE COMIENZA A CELEBRAR


La celebración del nacimiento de Cristo como una festividad se remonta a las tradiciones y fiestas paganas de ciertas culturas antiguas que tenían una tradición en celebrar el solsticio de invierno alrededor del 25 de diciembre, a partir del cual los días se alargan. En los tiempos del Imperio Romano, por ejemplo, era común la celebración de la Satur nalia en honor a Saturno, deidad de las cosechas y la agricultura. Se organizaban grandes fiestas con abundante comida y bebida y era común la entrega de muñecos de cera como regalo a los niños. Y para establecer con cierta precisión desde cuando surge la celebración de la Navidad como fiesta cristiana, es necesario remontarse al siglo IV d.C. cuando El Papa Julio I decide reunir todas estas tradiciones paganas creando su propia festividad; la Navidad cristiana, con motivo de la celebración del nacimiento de Jesucristo. Será a partir de este momento cuando se precise y defina la festividad de la Navidad, así como su expresión artística, gastronómica y social. Y el proceso de elebración de esta fiesta religiosa, con carácter sagrado, se ha ido desarrollando y transformando a través de los tiempos. Es así como en la Edad Media en los países ciudades más cercanos a Roma y la tradición católica van a ir apareciendo y sumándose hasta nuestros días villancicos, regalos, familia, turrón, mazapanes… todos estos aspectos forman parte de nuestra forma de vivir y celebrar la Navidad y se han convertido en una parte intrínseca  de nuestra cultura. Sin embargo, no siempre fue así.


En los inicios, la Navidad tenía una duración de doce días, desde el 25 de diciembre hasta el 6 de enero, día de la Epifanía de Reyes. En el aspecto de la alimentación, lo normal consistía en celebrar una gran cena el 24 de diciembre y una comida el 25 de diciembre, consistentes en carne aderezada con especias, ajo, cebolla y puerros. La carne solía ser ganado caprino, ovino o porcino, que se engordaba durante todo el otoño a base de bellotas para sacrificarse en esta época del año. Desde el siglo VI también era común el capón, mientras que a partir del siglo XIII lo común entre la nobleza era comer gallo. Por otro lado, fue muy significativo el consumo de dulces como las almendras Garrapiñadas, consideradas un manjar navideño. 
Una vez terminada la cena, se acudía a la denominada Misa del Gallo, popularizada durante el siglo VIII. Su denominación procede de una leyenda que afirma que un gallo que se resguardaba en la gruta de la natividad fue el que anunció el nacimiento de Jesús. El gallo es el símbolo de la fecundidad y anunciador de la salida del Sol, de ahí proviene el nombre de la primera misa de la Navidad.
En cuanto a la decoración navideña, en la Edad Media ya era habitual adornar las casas con ramas de acebo, hiedra y velas. En el siglo XIII, San Francisco de Asís fue quien inició la tradición del Belén reproduciendo en la Navidad del año 1223 el primer pesebre viviente de la historia en la ermita de Greccio Italia). 
Sin embargo, el elemento decorativo más importante de esta festividad es el árbol de Navidad. Se trata de un elemento adoptado de tiempo pagano que ha llegado hasta la actualidad. En todas las culturas de la antigüedad, los árboles de hoja perenne poseían ciertas propiedades mágicas y curativas. Para los vikingos, era común colgar abetos junto a los trofeos de guerra como reclamo de buena suerte, y para los celtas eran elementos sagrados. Será San Bonifacio, en el siglo VIII, quien lo introduzca en la Navidad; sin embargo, no se generalizará hasta el siglo XIX. 


San Bonifacio lo definió como símbolo perenne de la paz y del amor de Dios y lo adornó con manzanas (símbolo de las tentaciones) y velas (luz para iluminar el mundo). Además, su forma piramidal y apuntada hacia arriba simboliza la casa de Dios.


En los años que pasé en el mundo escandinavo me di cuenta de lo profundamente arraigada que se encontraba esta tradición en todos los pueblos y sus habitantes, que casi con dos meses de anticipación comienzan la celebración del advenimiento, con calendarios especiales y velas que van encendiendo o apagando según sea la tradición. En cada casa se instalan en las ventanas luces que permanecen prendidas, ya que por el invierno existe una oscuridad casi permanente. Y me contaban que en siglos anteriores, cuando no existía electricidad y las personas se desplazaban en trineos o carruajes por caminos oscuros, resultaba extremadamente difícil dar de noche con la dirección de una casa donde a uno lo habían invitado a celebrar esa fecha. Por tanto nació una costumbre que luego devino tradición y que consistía en adornar visiblemente algún gran árbol vecino a la casa, de modo que fuera visible desde la distancia, e incluso se encendían fogatas y otra suerte de elementos que marcaran y fueran visibles para ubicarse y llegar a buen destino.

De esta tradición luego nace el árbol de navidad. En época medieval, la Navidad finalizaba con la celebración de la Noche de Reyes tras el consumo del denominado «pastel de Reyes». Este pastel tiene origen en las Saturnales romanas donde se comía una torta redonda en cuyo interior se escondía un haba. Quien encontraba el haba era designado el rey de la fiesta y se le obedecía en todo. Esta tradición se cristianizó en el año mil y servía para clausurar la Navidad. Como vemos, nuestras formas de celebrar la Navidad tienen un origen muy antiguo y actual mente talvez podemos definirla como la fiesta de la familia y del amor.