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Con profundo pesar, informamos que ha pasado a Decorar el Oriente Eterno uno de los masones más destacados del pasado siglo de la Masonería penquista, el Querido Hermano René Cánovas Robles, que con su egregia figura, marcó toda una época, dejando el ejemplo de su vida y la grandeza de sus nobles y grandes acciones.

Cánovas Robles, Con 80 años de vida masónica, fue iniciado en la Logia Fraternidad Nº 2 de Concepción, en la que obtuvo los tres grados simbólicos y durante varios periodos ocupó el cargo de presidente. Fue parte del Supremo Consejo del Grado XXXIII siendo Soberano Gran Inspector General del Grado Trigésimo Tercero del Supremo Consejo

Su entusiasmo era el motor de todo. Su mayor preocupación, ser una persona honesta, responsable, amigo de la verdad y en permanente ejercicio de una Fraternidad que lo condujera a un diálogo eficaz y de esa forma ser recordado por sus semejantes. “Los valores y principios que llevo conmigo son aquellos que sirven para alcanzar la dignidad humana, y a través de ella tener una relación armónica con nuestros semejantes”, opinó Cánovas, en entrevista para la web de la Gran Logia de Chile.

Durante más de 20 años, ha sido el representante del Soberano Gran Comendador en la Región de Concepción. “El camino me resultó relativamente fácil por la gran cooperación de todos mis hermanos capitulares”, dijo Cánovas.

Además, es miembro honorario desde hace más de 50 años de la Gran Logia de Chile, el más alto de los honores que un hombre puede optar.

Compartimos a continuación el discurso que pronunciara el Gran Maestro, Sebastián Jans Pérez, en el homenaje a René Cánovas al cumplir 100 años de vida.

 

 

Homenaje al Querido, Venerable e Ilustre Hermano

René Cánovas Robles al cumplir 100 años de vida

Vengo ante Uds. ha sumarme, a nombre de la Masonería Chilena, al homenaje que rinde la comunidad de Concepción a uno de sus ciudadanos, asumiendo de este modo la representación de una de las instituciones más antiguas de la Región.

Ella, la Masonería, probablemente sea la primera institución genuinamente republicana que emerge embrionariamente por estos confines del entonces Reino de Chile, cuando un joven llegó desde Inglaterra a inicios del siglo XIX, a hacerse cargo de la heredad de su padre, trayendo los ideales y los principios que le entregó su mentor, Francisco de Miranda, y construyó los primeros lazos que le permitieron inspirar una idea de país, bajo el impulso liberador iluminista del siglo XVIII.   

Esa institución – la Masonería - se hace presente en este tributo, para decir, que ella se funda en un conjunto de principios, que se construyen a partir de tres pilares fundamentales: la fraternidad, la tolerancia y la filantropía. Unidos por lazos de hermandad, los masones solo pueden reconocerse entre ellos en la vivencia y la práctica de tales vínculos, que aceptan, más allá de la consanguinidad, en la afirmación de una convicción que los une y los reúne, en el seno de templos consagrados a la práctica de la tolerancia y al trabajo inclaudicable, en bien de la condición humana individual y de la Humanidad.

Para esos sublimes propósitos, las primeras logias surgen historiográficamente, a mediados del siglo XIX en la entonces provincia de Concepción. Así, en 1856, el comerciante español, Enrique Pastor López, constituye en instancias la logia “Estrella del Sur”, bajo los auspicios del Gran Oriente del Perú. Poco tiempo después ella tomaría el reconocimiento del Gran Oriente de Francia, bajo el nombre de “Aurora de Chile”, para adoptar definitivamente el nombre de “Fraternidad”, al concurrir a la fundación de la Gran Logia de Chile, en mayo de 1862.

Destaco esa denominación logial porque es inseparable respecto de quien hoy es motivo de este significativo homenaje.

La Masonería la hacen sus hombres. Algunos en la sencillez de su cotidianidad laboriosa y desapercibida, otros en el bronce republicano de sus actos y de su legado, sea a la ciudad, a la región, o al país.

Hoy día estamos trabajando con el material más noble del tributo, para honrar a un ciudadano de la República, y lo hacemos a través del reconocimiento de su obrar, junto a los más significativos exponentes de su comunidad. Es lo que se merecen quienes constituyen su legado, a través de la excepción. Esto, la excepción, tanto en lo ciudadano como en lo masónico.

Porque siempre habrá aquellos que han ido más allá de las cualidades fundamentales que hacen al masón. No porque lo hayan buscado, no porque lo hayan pretendido, sino porque sus iguales lo elevan hacia la transmutación más sublime del simbolismo y las alegorías que adornan el universo masónico: ser ellos mismos un símbolo. 

En virtud de lo expuesto, no vengo, a nombre de la Gran Logia de Chile, a rendir homenaje a la longevidad maravillosa de un hombre singular. Vengo a rendir homenaje a la persistencia del masón. A aquel que, con celo reflexivo, con maduro fervor, e invariable constancia, ha hecho de su existencia una expresión testimonial irrefutable de un trabajo masónico que ha enriquecido su obrar en nuestros templos y en la cultura de estos valles, donde la Masonería ha dejado una huella indeleble, en su educación, en sus industrias, en su habitabilidad, en su civismo, en su convivencia, en su razón de ser. Vengo a rendir homenaje a quien en si mismo es un símbolo de lo que significa ser masón.

Nuestro Querido, Venerable e Ilustre Hermano René Canovas Robles está ligado desde 1948 a una logia masónica, es decir, desde hace 70 años. Y no solo ello. Desde hace 50 años es miembro honorario de ella, es decir, la mitad de su vida ha sido calificado miembro de honor de su logia madre, el más alto de los honores que puede recibir un masón dentro de su proceso iniciático. Toda su vida masónica, que corresponde al 70 % de su existir como persona, como individuo humano, ha estado ligado a la Logia “Fraternidad” N° 2, una de las cuatro logias fundadoras de la Gran Logia de Chile, poder regulador de la Masonería nacional por más de 156 años.

A ella ingresó siendo profesor ayudante de castellano, en la Universidad a la que ha estado ligado por más 74 años.

Así, podemos decir con justicia y honor, que nuestro homenajeado es el símbolo vivo de aquella cualidad que une a dos instituciones, estrechamente ligadas por historia y comunidad de propósitos superiores por casi 100 años: la Universidad de Concepción y la Masonería.

No solo eso. Hace ya 65 años, que un nuevo vínculo masónico une a nuestro homenajeado con la obra modelar en torno a los altares de la fraternidad, la tolerancia y la filantropía. En 1953, fue exaltado al Grado IV de la Masonería Filosófica del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y hace 28 años que fue coronado Soberano Gran Inspector General del Grado Trigésimo Tercero del Supremo Consejo, el máximo logro iniciático que un masón de este Rito puede alcanzar, producto de su amor a la Humanidad y a los altos principios que adornan los propósitos de la Masonería.

Don René Canovas Robles, nuestro Querido Hermano, Ilustre y Poderoso en sus logros masónicos, es patrimonio vivo de la Masonería, es un símbolo vital, tangible e irrefutable, que ha hecho de la doctrina masónica una forma de vida y un ejemplo, que las nuevas generaciones de masones de las Logias de Concepción, aquilatan en la decisión de perseverar en los procesos iniciáticos que pretenden seleccionar hombres buenos para hacerlos mejores.

Mejores, como René Canovas Robles, para educar a los jóvenes, en torno a principios éticos fundamentales.  Mejores, como René Canovas Robles, para perseverar en el bien como un objetivo fundamental de la existencia humana. Mejores, como René Canovas Robles, para inducir a las nuevas generaciones hacia el servicio a los demás, opción de vida que permite la realización humana, lejos del egoísmo, de las desigualdades, de las injusticias y del abuso.

Querido Hermano René Canovas Robles, la Masonería te rinde el tributo público que te mereces, porque nos has prestigiado, y porque demuestras con tu preciado legado docente y de propósitos de vida, a todos los masones de los valles de la Región, que has conducido tus pasos con la regularidad del compás.

Sebastián Jans Pérez

Gran Maestro de la

Gran Logia de Chile