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Con una reunión presencial, resguardando aforos y todas las medidas sanitarias, la Logia Francisco Bilbao Nº 23 celebró su centésimo vigésimo quinto aniversario, con la especial participación del Gran Maestro Sebastián Jans Pérez, quien arribó a la ciudad de Iquique para participar de la conmemoración.

El presidente de la Logia celebrada, Tomás Moreno Correa, manifestó que "La Orden masónica me ha situado en la honrosa tarea de dirigir los trabajos en el centésimo vigésimo quinto aniversario de nuestra Logia. Llevar el mallete rector de este centenario taller de trabajo, de hombres que han aportado a mejorar la sociedad durante muchos años es una gran responsabilidad. Este aniversario 125 es sin duda una gran emoción, pero lo más grato, es sentir el cariño, fuerza y unión de los hermanos que conforman esta logia centenaria en Iquique".

En la oportunidad, Tomás Moreno junto a Sebastián Jans, entregaron medallas y diplomas por la trayectoria masónica a dos miembros de la Logia,  a  Juan Yez Gamboa por 55 años y a Miguel Montero Peña por 52 años de trayectoria masónica ininterrumpida.

El Maestro de la Logia, Hernán Cornejo Rocabado, nos compartió un trabajo realizado para la oportunidad en que presenta parte de la historia de la más que centenaria Logia Francisco Bilbao Nº 23:

La Logia Francisco Bilbao Nº 23 comienza a nacer el 28 de marzo de 1896, siendo Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, el Ilustre Hermano Alejo Palma, quien otorga la carta constitutiva para su función como Logia regularmente constituida el 26 de septiembre de 1896, siendo la primera Logia chilena en Iquique y en toda la provincia de Tarapacá, siendo dirigida por el QH Ruperto Álvarez.

En su comienzo la Logia Francisco Bilbao n° 23 tuvo una vida efímera. A pesar de los problemas que tenía y que hacían presumir su cierre, los maestros activos no claudicaron y realizaron obras meritorias como el dar conferencia en la Sociedad Internacional de Artesanos y Socorros Mutuos. Trabajaron para ayudar a los hermanos damnificados de Guayaquil, y a pesar del poco arraigo de los hermanos por mantener vivo el espíritu de la Logia, por la indiferencia de la Gran Logia de Chile que se encontraba preocupada por sus propios proyectos, pidiendo ayuda a otras Logias, tuvo que suspender sus trabajos provocando el desencanto de varios hermanos. Catorce años permaneció en silencio, pero no todos sus hermanos desmayaron y el espíritu de la Logia N° 23 seguía fuerte, y sentían la imperiosa necesidad de reabrir su Logia Francisco Bilbao. Fue en 1911, la Resp. Logia Fraternidad y Progreso N° 28, con el auspicio de la Gran Logia del Perú, elige su nueva oficialidad siendo nombrado presidente el Ilustre Hermano Pablo Maertens Muller, quien por su personalidad, virtudes y gran afecto fraternal hacia los hermanos chilenos, y conociendo el sufrimiento de estar en sueño y el alto espíritu masónico de cada uno, recoge la petición de los hermanos chilenos para, por su intermedio, solicitar a la Gran Logia de Chile, la reapertura de los trabajos de la Logia Francisco Bilbao n° 23 y en uso de las facultades que le otorga ser presidente en ejercicio de la Logia Fraternidad y Progreso N° 28 del Oriente del Perú, envía la petición a la Gran Logia de Chile.

La respuesta enviada por el Gran Maestro, Victor Guillermo Erwing, llegó el 1 de junio de 1911, autorizando la reapertura de los trabajos, bajo la dirección de Pablo Maertens Muller. Trabajaron con tesón, sin cansarse, pues no querían desaprovechar la oportunidad otorgada por la Gran Logia de Chile. El destino de la Logia Francisco Bilbao N° 23 estaba marcado, pues Pablo Maertens Muller, fallece el 22 de noviembre de 1911. Desaparece el hombre que le había dado todo su apoyo, su energía, vigor y estímulo, quedando nuevamente huérfanos con la esperanza de sobrevivir. A su fallecimiento le sucede el José Rojas Pizarro con gran desempeño masónico.

Al rendir este homenaje a la Logia Francisco Bilbao N°23, es recordar los comienzos de su vida. La historia de los hombres que lucharon por mantener activa la agitada y perseguida vida de Francisco Bilbao por defender sus ideales, es recordar con respeto y agradecimiento a cada uno de ellos el sacrificio de sus vidas para dejarnos como herencia una Logia activa y próspera, dirigida por hombres agradecidos. Nuestros especiales agradecimientos van hacia Francisco Bilbao, cuyo nombre es el distintivo de nuestra Logia que se pronuncia con orgullo. Su fallecimiento causó dolor, pero nos dejó un mensaje de ser consecuente con lo que se piensa, se dice y se hace. Luchaba por la injusticia social y sus pensamientos estuvieron presentes al ver a una anciana ahogarse en el río de la plata, que sin medir las consecuencias de su delicada salud, se lanzó al agua salvando a la anciana y el agravando su estado de salud, que lo llevó a la muerte el 8 de febrero de 1865.

133 años de exilio político se anota en su historia, que se pensaba estar olvidado. El 27 de agosto de 1998, por las gestiones realizadas por los Gobiernos Chileno y Argentino, se concreta la voluntad de Bilbao de descansar eternamente en tierra de la Patria que tanto amó, trayendo los restos mortales a Chile un 27 de agosto de 1998. De regreso a su Patria, ya en tierra chilena, la urna es trasladada al salón de honor del edificio del Ex Congreso Nacional en Santiago, donde recibió los honores en un homenaje altamente emotivo por parte de las autoridades chilenas y argentinas y la de nuestra augusta orden. El domingo 30 de agosto de 1998, en el templo principal de la Gran Logia se le rinden los últimos honores de masón, presidiendo la ceremonia el Gran Maestro QH Jorge Carvajal Muñoz.

En conversación entre la comisión que fue de Iquique formada por el Gran Delegado del Gran Maestro Edmundo Huerta Alcaíno, el presidente en título de la Logia Jorge Acevedo, el Secretario de la Logia Washington Araya Vásquez y el Orador Alberto Chang, nació la idea de tener en nuestra Logia los restos de Francisco Bilbao, mientras se estudiaba y construía un monumento para Bilbao de parte de la Gran Logia. La idea fue aceptada por el Gran Maestro en calidad de préstamo. Los restos mortales de Bilbao llegaron a Iquique el 10 de septiembre de 1998, siendo recibido por el presidente de la Logia Washington Araya Vásquez y su oficialidad. En Iquique le rindieron honores en el Palacio Astoreca, en un acto público muy emotivo y desde esa fecha está en el lugar de honor en nuestra Logia.