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Hoy a las 19:00 horas, la Biblioteca Archivo y Museo de la Gran Logia de Chile invita a revivir “Santiago Inca”, un conversatorio que congrega a dos grandes expositores que han dedicado gran parte de su vida  a la investigación Astro Arqueológica. Se trata de Ricardo Moyano V, arquéologo de la Universidad de Chile y Patricio Bustamante, investigador de Arte Rupestre.

Ricardo Moyano desde niño demostró una pasión por la astronomía cuando recuerda el paso del cometa Haley y el tenía 7 años. Fue tan grande su impacto que quiso seguir investigando todo lo que rodeaba el fenómeno. Su visión se complementa,posteriormente, con las visitas al planetario a la USACH. En su incursión universitaria ingresa al plan común para ser geofísico, y estudiar astronomia. Al terminar el plan común, descubre lo importante del ser humano y su variabilidad, lo que lo hace dedicarse a la Antropología Social, en su calidad de Arqueólogo. Esta elección combinaba muy bien con su otra pasión: el andinismo..

Por su parte, Patricio Bustamante partió su vida profesional como  fotógrafo,diseñador hasta convertirse en un reconocido y destacado investigador de Arte Rupestre, desde la observación astronómica. Desde niño se fascinó con las piedras tratando de encontrar lo inédito, lo peculiar, sin saber que se convertiría en una pasión investigativa. Era el camino  que lo llevaría a encontrar más pruebas para decir que  en Santiago habitaron los Incas, mucho antes de su Fundación. El paradigma con el que hemos vivido desde siempre en relación a la Conquista, queda en el entredicho, con estos hallazgos que refuerzan  también estudios de otros  investigadores, que han llegado a la misma conclusión.

Al final del día, todo se conecta con todo; los seres humanos con intereses comunes se encuentran en un punto de sus vidas, como ha sido el caso de estos dos investigadores que, desde miradas y procedimientos distintos, llegan al mismo fin: en Santiago habría existido un centro urbano Tawantinsuyu, bajo el casco antiguo de la ciudad de Santiago, desde el cual salían caminos incaicos en distintas direcciones y cuya base de sustentación fue la hidroagricultura y la minería de oro y plata. La infraestructura de esta instalación habría sido aprovechada por Pedro de Valdivia para fundar la ciudad de Santiago

Sin embargo, las crónicas no hablan de un sitio Inca en Santiago. Lo que nos llega como historia es que los españoles fundaron la ciudad en un sitio eriazo escogido y allí hicieron un damero. Sin embargo cuando se examinan otros antecedents, el ojo del investigador se da cuenta que el cronista que habla con un cacique de Copiapó menciona que viajan en direccion de un Cuzco (1540). Se habla del Cuzco del Mapocho y en esta afirmación reside una de las claves de lo que posteriormente se descubre.

Se ha retomado una antigua discusión iniciada en los años 1976-1978 respecto a las características que habría tenido la ocupación Tawantinsuyu en el valle del Mapocho, las que varían desde una postura etnohistórica que visualiza el área con serios vacíos estructurales con respecto a la organización introducida, donde se percibe una dominación tenue, incompleta y tardía, hasta una visión más arqueológica que reconoce la presencia en el Mapocho de la mayoría de las instituciones clásicas incaicas y la existencia de un centro administrativo principal. 

 Este debate continúa los años siguientes, en términos bastante parecidos, pero se agrega a la discusión una referencia histórica temprana de la existencia de un “tambo grande que está junto a la plaza de esta ciudad” donde el problema radica en determinar si este edificio fue construido por contingentes incaicos o por los españoles.

La presente investigación pretende, desde una mirada interdisciplinaria, sistematizar la evidencia arqueológica, etnohistórica, histórica y de geografía sagrada e incorporar e integrar nueva información, con el objetivo de enriquecer la discusión y poder responder de manera más documentada a las interrogantes planteadas.