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Economía Circular, más allá de un concepto, es la oportunidad para revalorizar el planeta. Volver a hábitos perdidos, volver a tomar conciencia que la condición humana es lo más importante y a ella debemos abocarnos.

 Lejos se ve la década de los ’90 cuando cada consumidor llevaba sus botellas de bebidas para poder comprar otras. De lo contrario, había que dejar un depósito por el envase; algo que muchos evitaban. No era menor la cantidad si se compraban cuatro o cinco gaseosas.

Las bebidas en envases desechables eran mucho más caras por lo que las preferencias se inclinaban al siempre “envase retornable”. A nadie le molestaba llevar las botellas vacías. Si lo comparamos con un hábito de hoy, se parece a las bolsas para empacar lo comprado; de lo contrario, o compramos una o unas, o simplemente se tira todo suelto en la maletera del vehículo.

Esto es lo que se ha comenzado a llamar “Economía Circular” en que se valoriza el significado de los residuos ya sea como contaminantes o como aportes al planeta. Es una alternativa atractiva que busca redefinir qué es el crecimiento, con énfasis en los beneficios para toda la sociedad. Esto implica disociar la actividad económica del consumo de recursos finitos y eliminar los residuos del sistema desde el diseño. Respaldada por una transición a fuentes renovables de energía, el modelo circular crea capital económico, natural y social.

Es la invitación que hacemos al Diálogo Ciudadano este sábado 29 a las 19:00 horas. Fernando Pinto, gerente general de Asgreen; Catalina Cortés, Emprendedora de Maule Compost y Cristián Lara, fundador de Reciclap,tres invitados, con miradas desde el rescate de los residuos y reaprovechamiento, el reciclaje y la gestión de los mismos.

La proyección hacia el  2040, es que la economía circular regenerativa impulsará a Chile hacia un desarrollo más sostenible, justo y participativo que ponga el bienestar de las personas al centro; esto, a través del cuidado de la naturaleza y sus seres vivos, la gestión responsable y eficiente de los recursos naturales, y una sociedad que usa, consume y produce de manera sostenible y consciente, fomentando la creación de oportunidades para las personas y las organizaciones a lo largo del país.

Es hora de no seguir preguntándonos que pasó que cada vez aumenta el uso de envases descartables, de plásticos, aluminio y vidrio, generando cantidades enormes de desechos de materiales valiosos que, en gran parte, no son reciclados. Éste último es típico modelo lineal de consumo, mientras que el primero es un modelo de Economía Circular, concepto que se viene escuchando cada vez más fuerte en estos últimos años.