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En este aniversario N º 159, la Gran Logia de Chile refuerza su  ética al servicio de la condición humana. Su pilar fundamental es cooperar con las mejores capacidades de sus miembros para que los principios del humanismo, de tolerancia, de justicia social y de democracia permanezcan como los entes rectores de la sociedad.

Si bien hubo Masonería antes del 24 de mayo de 1862, hace 159 años, es precisamente a partir de ese año, cuando se institucionaliza un órgano rector bajo la forma de una Gran Logia. Cuatro logias toman la decisión de unirse bajo una sola institución, siguiendo la fórmula establecida en 1717 y regulada a partir de 1723, con la llamada Constitución de Anderson.

Cuando asume la actual administración de la Gran Logia de Chile, en un acto que se realizó en el Salón de Honor del Congreso Nacional, la Institución dio a conocer su preocupación por los problemas que se advertían  en la realidad política y social del país. Se llamó entonces a construir diálogos generosos, apelando a las élites políticas, empresariales, académicas, intelectuales, corporativas y sociales, para hacer un gran esfuerzo que permitiese educar a la sociedad en la convivencia.

En ese contexto, la Gran Logia de Chile apoyó decididamente el acuerdo político del 16 de noviembre de 2019, con el fin de buscar una salida institucional a las demandas sociales, dentro de la mejor tradición democrática chilena, cuyos resultados son posibles de constatar en las elecciones realizadas el pasado 15 y 16 de mayo, proceso del cual los chilenos debemos sentirnos orgullosos por la transparencia y el concurso de todos, instituciones y ciudadanos, para tener un resultado inapelable, que abre el camino para resolver las deudas de la democracia y del sistema político y, por consecuencia, las deudas sociales que afectan a muchos chilenos.

El futuro del país requiere, como consecuencia de los resultados obtenidos, el máximo de buena voluntad y de exacta comprensión respecto de lo señalado por el electorado que concurrió voluntariamente a las urnas. Pero también requiere mesura y espíritu colaborativo, diálogo fecundo y un sentido de interés en el bien común, toda vez que nadie puede arrogarse más allá de los votos obtenidos, sin perder de perspectiva el hecho que más de la mitad de los electores no se sintió comprometido con el proceso electoral y con las opciones presentadas y que, a través del voto obligatorio, deberá ratificar la nueva Carta Fundamental.

Los hechos que marcan la realidad de Chile, desde octubre de 2019, no han escapado a la preocupación y a la reflexión que se hace desde las Logias que integran la Institución. En este nuevo Aniversario, la Institución hace un llamado a reivindicar el diálogo en democracia, con tolerancia y aceptación de que todos tienen cabida en este país, independiente de toda consideración de credos, razas, o pensamiento político.