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Sebastian Jans Pérez, Gran Maestro de la Gran Logia de Chile.

En los últimos tres años, en la Gran Logia de Chile, organización ética con presencia en todo el país, se han generado muchos debates frente a los procesos que ha estado viviendo nuestra República, en constante preocupación por los factores que socavan la efectividad de la democracia para dar respuestas a los problemas, insuficiencias, carencias y trato social, que nuestro sistema político y económico ha evidenciado para amplios sectores nacionales.

Como consecuencia del estallido social de fines de 2019, la Gran Logia de Chile realizó en tiempo record un profundo debate a través de sus logias – “convento” en los usos masónicos – cuyas conclusiones dieron cuenta de una comprensión ampliamente mayoritaria, respecto de las causas de la crisis del contrato social y la necesidad de avanzar hacia una nueva Constitución.

Esa mirada desde la Orden no tiene que ver con las contingencias, que competen a los partidos políticos y las organizaciones sociales, sino con los aspectos éticos que hacen posible una verdadera convivencia democrática y republicana, en una sociedad sometida a graves tensiones producto de las deudas que en ella se han producido.

La Masonería considera que la condición humana solo se realiza en un marco de dignidad y justicia, donde toda persona debe ser objeto de preocupación, interés y protección, por ser, precisamente, una persona humana, pero también reconoce que la condición humana no solo surge de la existencia de derechos inalienables, sino de deberes que emanan del hecho colectivo.

Concluido el Convento Masónico, en enero de 2020, para muchos masones era necesario llevar ese marco general de conclusiones a una siguiente reflexión. Es así como se inició un proceso de análisis y proposiciones, conducido por el Departamento de Asuntos Públicos, en la perspectiva de pensar lo que debía hacer nuestra sociedad y el país, una vez que el proceso constitucional concluya positivamente con una nueva Constitución, un nuevo contrato social.

Desde sus distintas convicciones políticas, los participantes en ese debate confluyeron en consensos significativos. De este modo, surge un documento propositivo sobre los desafíos que competen a nuestro país, una vez que culmine el proceso constituyente en marcha.

Es un trabajo de masones, que no compromete la opinión institucional, pero que, bajo su inspiración, canalizan la opinión profesional, académica y técnica en un deseo común de país. Académicos, profesionales, expertos en diferentes disciplinas del conocimiento, de distintos lugares del país, expresando el más amplio arco de identidades políticas, han consensuado este primer documento que ha sido plasmado en el libro “La Masonería propone a Chile”, que, en semanas recientes, ha sido objeto de positivas apreciaciones por distinguidas personalidades que expresan una parte significativa de la diversidad de Chile.

De este modo, el libro es un aporte al debate elevado y desinteresado, que debemos asumir los ciudadanos con voluntad de diálogo y con las mejores disposiciones, lejos de las pasiones y las argumentaciones que incentivan el desencuentro y la descalificación, que impiden al país encontrar las virtudes de sus enormes potencialidades.

El trabajo de las comisiones no ha concluido, ya que avanzan en las materias consensuadas hacia el abordaje sectorial, en 31 materias fundamentales para el desarrollo de Chile en democracia, progreso y pacífica convivencia.

En tanto institución ética, que promueve altos valores orientados a una mejor convivencia humana, a partir de la libertad, la igualdad y la fraternidad, así como la justicia social, en el marco del respeto a la ley y a autoridades legítimamente constituidas a través del ejercicio democrático, la Gran Logia de Chile busca permanentemente el diálogo y un propósito de armonía que oriente las capacidades de la sociedad hacia propósitos comunes, con todas y todos.