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Compartimos la columna que fue publicada el recién pasado sábado, en el diario Austral de Temuco, en que la Masonería se despide de Jorge Luchsinger. Columna publicada por Nabor Urzua y escrita por el Orador de la Logia "Manuel de Lima" Nº 123.

            A sus 82 intensos años, partió nuestro muy Querido hermano Jorge Luchsinger Villiger. Quien fuera un destacado agricultor, empresario, dirigente gremial y Masón de la Región de La Araucanía.

            Hoy, las palabras enmudecen. La muerte nos enfrenta a la impotencia de vencerla y a lo absurdo de todo lo que podemos decir, pensar o creer frente a este fin ineludible, definitivo e inapelable.

            En nombre de la Masonería de la Región, queremos asegurarnos que Jorge siga vigente… Estamos conscientes de lo efímero de la existencia humana. Surge el recuerdo... Que su memoria no pase al olvido.

            Para la masonería del país, la Región y, en especial, para la masonería de Temuco, resulta muy difícil expresar en estos momentos y a través de unas breves palabras, el enorme reconocimiento que nos merece el muy Querido Hermano Jorge. Fue uno de los grandes masones que ha tenido la ciudad de Temuco.

            Nació en Temuco el 02 de mayo de 1938, realizando sus estudios desde kindergarten hasta 4° año de humanidades en el Colegio Alemán de Temuco. Continúa en el Liceo de Hombres de Temuco y, por su pasión y vocación agrícola, el estudio técnico-profesional lo lleva a ingresar al Instituto Superior de Agricultura en la ciudad de Osorno, donde se titula de Perito Agrícola. La misma pasión, lo transporta en el año 1959 becado a Alemania, país en que cursa estudios en la Escuela Superior de Agricultura en Osnabrueck –Haste, alcanzando el título de Ingeniero Agrario.

            Su inquietud intelectual y deseos de perfeccionamiento, hacen que ingrese a la Masonería como Aprendiz el 07 de Julio de 1967 en la Logia “Cautín” N°35 de Temuco. El 30 de agosto de 1971 se afilia a la Logia  “Manuel de Lima” Nº121, Logia en la cual alcanza los grados de Compañero el 15 de abril de 1972 y de Maestro el 03 de septiembre de 1973. En esta, su Logia, es el primero entre sus iguales durante el período 1978-1979. Su destacada y permanente participación masónica, también se vio reflejada en la activa colaboración en el Club Social Progreso entre los años 1995 y 1997.

            Por sus méritos, su Logia lo reconoce como Miembro Honorario el año 2016. Del mismo modo, el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Sebastián Jans Pérez, una vez asumido el cargo el año 2018, lo designa como su Gran Delegado para la jurisdicción Cautín, cargo que sirvió con esmero, decoro y fraternidad, hasta sus últimos días.

            Jorge, en su inquietud valórica e intelectual, ingresa también a la masonería filosófica el 12 de mayo de 1979, alcanzando el grado 33º, el más alto grado de la masonería. En su destacado tránsito por ésta, ejerció como Presidente de los Grados IX, XIV y XXXIII en la Región.

            Su influencia, fue fructífera tanto dentro como fuera de la orden. Su fuerza y empuje, su espíritu libre, lo llevó a ser uno de los promotores del cooperativismo en la Región de La Araucanía, a destacar como dirigente gremial y, a apoyar diversas iniciativas filantrópicas y sociales.

            Parece solo ayer cuando, acompañando al Gran Maestro de la Gran Logía de Chile, se diera a conocer la Declaración de la Gran Logia en la cual se llamó al reconocimiento constitucional de los pueblos originarios.

            Sí, Jorge, pese a todas las vicisitudes que le deparó la vida, comprendía masonería no solo como teoría. Jorge traspasaba los muros logiales y muchos otros. Para el Querido Hermano Jorge no existía la masonería sin acción, sin tolerancia, sin rectitud ni lealtad, sin fraternidad.

            Debemos tener la seguridad de que nuestro Querido Hermano, por las virtudes que lo adornaron, vivirá eternamente en el corazón y recuerdo de muchos masones. No queda de Jorge sino el recuerdo de sus buenas acciones.

            Su fallecimiento, no resulta ser un quiebre de los lazos que nos unían, sino por el contrario, es el vínculo que los perpetúa. Jorge ya no está entre nosotros, pero vivirá en nuestro recuerdo. Por sus virtudes, por su constante trabajo, por su sincera amistad.

            La masonería toda, desea rendir de este modo un fraternal homenaje de recuerdo y gratitud al Querido Hermano Jorge Luchsinger Villiger, quien, conforme a su tiempo, guio, observó, pensó, sintió y obró con la consecuencia que todo masón debe demostrar, en todo momento, trascendiendo en este mundo exterior.

            La muerte natural de un ser querido… el final de su vida terrenal… La masonería en su conjunto está de duelo y lo acompaña en su último viaje misterioso. Su forma visible se ha desvanecido.

            Su nombre, su memoria, el ejemplo de su liderazgo, sus virtudes y acciones benéficas, nos dejan la ilusión que es posible terminar las obras inconclusas.

            Gracias por enseñar Jorge… Agradecemos lo que sembraste y te deseamos un buen viaje… Un abrazo fraterno en reconocimiento a tu brillante y abnegada vida masónica. Un abrazo enorme a tu familia.

            Descansa en paz.