El 21 de diciembre se celebra, en el hemisferio sur, el solsticio de verano, acontecimiento astronómico y simbólico que marca el inicio de días más largos. Es el comienzo del verano.

El solsticio de verano corresponde al momento del año en que el sol alcanza su mayor altura en el cielo y la luminosidad del día es mayor que la de la noche. Exactamente lo contrario al hemisferio norte en el que la noche alcanzaría su máxima duración en desmedro del día.

La palabra proviene del latín “Solstitium” de “Sol” y “Statum” que significa “Estático”, es por eso que se le atribuye a este evento la quietud del sol por un instante y  tiene relación con la inclinación del eje de la tierra hacia el sol.

Los pueblos originarios, de esta parte del mundo, lograron identificar los ciclos cósmicos; sabían de la importancia de mirar la profundidad del espacio, las constelaciones, los movimientos estelares y eso hacerlo parte de la cosmovisión, de la producción y desarrollo.

Los Incas cada 21 de diciembre celebran el Kayak Raymi, que es un rito de iniciación o madurez de los adolescentes, y en honor a los grandes líderes y apuks, representa a la fiesta de la masculinidad. Kapak significa sagrado, sublime, superior y Raymi es fiesta, por lo tanto es la fiesta mayor del imperio Inca.

Para este pueblo esta celebración es el florecimiento pues se inician los trabajos agrícolas y se consagran los guerreros; es la manifestación de la alegría y la fraternidad y como parte de la celebración, se mataba una gran cantidad de llamas para la abundancia.

Esta fecha es de especial importancia para las culturas antiguas de todo el planeta. En el caso de los Incas, al igual que las grandes culturas de Centroamérica, esta fiesta no era pagana, ya que ellos creían en un gran Dios, un Ser Supremo, creador o hacedor, llamado Illka.

Según la definición mapuche estaremos en la mitad del Walüng. Verano y Walüng son análogos pero no iguales. En la cosmovisión occidental los puntos críticos solares (Solsticios y Equinoccios) son el punto de partida de las estaciones, mientras que en la cosmovisión Mapuche esos puntos están en la mitad de ellas.

El solsticio de verano es un momento de meditación y observación, principalmente por el  significado simbólico que representa. El sol, por ser fuente de luz, energía  y vida, está presente en todas las culturas, desde las más primitivas hasta las más avanzadas; es por eso que hoy lo celebramos, porque su luz, seguramente, abrirá el camino para encontrar la armonía de nuestra relación con la naturaleza, la paz y la fraternidad.