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“Mi paso por   la Masonería Capitular ha significado la confirmación de una Institución sólida, en donde se reafirma la confianza en el hombre como ser perfectible. En ello, el símbolo es la base pues  mantiene una perennidad a prueba de variaciones. La palabra es débil, pierde fuerza con el paso de los años. El símbolo es la base de la Educación Masónica”. César Córdova Oyarzún, Miembro Honorario Gran Logia de Chile.

 

Poeta, recitador, un nómade que la vida  ha trasladado a distintos puntos del país. En cada uno de ellos ha dejado raíces que, hoy, le dan la fortaleza para vivir solo, y sentirse contento. Así es el Hermano Cesar Córdova cuya risa resuena al contar anécdotas y recitar trozos de Martín Fierro.

El buen humor, el ser un gran conversador lo han convertido en un Masón entrañablemente querido y respetado no solamente por su Logia, sino por todos los que lo conocen en su vida masónica, profesional y familiar. Confiesa que no tiene tiempo para aburrirse. El confinamiento le ha servido para ordenar todos sus libros y seguir aprendiendo. El vivir solo no le afecta, a pesar de que extraña ser el Hermano Visitador, como lo apodan. Siempre estaba donde lo necesitaban, dando una palabra de aliento, recitando un verso o soltando una carcajada.

Ingresa a la Institución en 1963, a la Logia Amanecer Nº 71 de Valparaíso y de ahí no se ha movido nunca. De hecho, es el integrante más antiguo de la Logia, con asistencia record. Ha ocupado todos los cargos: Primer y Segundo Vigilante, Orador y Venerable Maestro. Sin embargo, el corolario es el haber sido nombrado Miembro Honorario de la Gran Logia de Chile por el Gran Maestro, Sebastián Jans Pérez quién destacó su tránsito infatigable de cincuenta y seis años en su Logia Madre e inalterable servicio al ideal masónico que le otorgan solidez y persistencia a su trabqjo.

El haberse convertido en Masón se lo debe a muchos hechos que se fueron concatenando a lo largo de su vida. Cuando vivía en Puerto Montt y asistía al Liceo de Hombres conoció profesores de gran valor, que, después de años, supo eran Hermanos. La decisión, según cuenta, la tomó tardíamente. En Valparaíso cuando trabajaba en Aduanas, tenía colegas muy respetados masones. Hizo un pequeño estudio de investigación para verificar la información y aceptar la invitación que le habían cursado. No tenía noción del contenido doctrinario, no había leído, solo tenía referencias de colegas y vecinos.

LA POLÍTICA

El rol e importancia de la política no debe ser condenado. Es un instrumento a través del cual se puede llegar a la concreción de proyectos que impliquen mejoramiento en beneficio del ser humano. Propiciaría una campaña para devolverle a los partidos el honor que merecen. La política es el instrumento. Cada persona puede definir qué partido se asocia más a sus propias ideas, pero eso significa diversidad y respeto por el otro. “Necesitamos hombres de Asamblea, una verdadera reconquista de los partidos. Debemos esforzarnos por luchar para recuperar el prestigio de los partidos políticos. Existen temas que siguen pendientes y la política tiene mucho que decir. La Educación es un gran pendiente; se  luchó por la alfabetización y luego por la educación de las escuelas industriales, la educación sigue al debe”, reflexiona el Hermano César.

PANDEMIA

La pandemia lo retrotrae a la Segunda Guerra Mundial en términos de incertidumbre y de esperanza. “ Es muy parecido a lo que viví en esa época en que tenía 15 años aproximadamente. A pesar de nuestra lejanía con el conflicto, la radio era nuestra conexión; los avances y retrocesos de las tropas. A Puerto Montt llegaron los submarinos y provocaron un ambiente de preocupación. Luego, eso dio paso a una época de optimismo y desarrollo. El avance con las centrales hidroeléctricas, entre ellas, Pilmaiquén  que desató un verdadero carnaval. Fue una verdadera realización que junto a otras cosas como el Hospital de Puerto Montt se notaban como progreso y un regalo impensado que evitaría ir a Valdivia”, recuerda el Hermano César.

TAREAS PENDIENTES 

Seguirá profundizando en todo tema que surja de la revisión de su literatura, hasta que le llegue esa incapacidad de seguir como dice Kant. Reconoce que  ha tenido una vida de aproximación  a las cosas bellas, excepto la música. Su alma mater ha sido y seguirá siendo la poesía y el declamar ante quien se lo pida. Los ágapes fraternales eran una instancia para explorar esta veta y vena artística. Espera volver a hacerlo en algún momento.