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“Se debe ser consecuente consigo mismo y decir lo que se piensa ante lo que se ve y observa. Surge la crítica como herramienta, pero no debe responder a intereses particulares, sino al bien común. Nadie tiene la verdad absoluta, ésta se origina a través de las proposiciones que pueden realizar las distintas partes”. Alfonso García Vega.

 

Tocamos muchos temas e indefectiblemente, directa o indirectamente, retornamos a su pasión: el Banco de la Solidaridad. Es de toda justicia que le brindemos un espacio a sus inicios, al cómo se transformó en una Institución Masónica sin serlo, y en cómo, hoy, está cerca de convertirse en Solidaridad Estudiantil. Una marca registrada que se relaciona mucho más con la esencia de lo que es.

Alfonso García, vicepresidente de Solidaridad Estudiantil,  cuenta que la incorporación de la Masonería a esta entidad se produce a través de Aurelio Cruzat Ortega quien fuera Presidente del Banco en Valparaíso. Su ingreso a la Logia Independencia N 38 significó la incorporación de masones a esta obra. De hecho, en la actualidad, para ser miembro del Directorio, hay que ser Masón.

Esta obra data de 1893 por iniciativa el director del Liceo de Valparaíso , actualmente, conocido como Liceo Eduardo de la Barra y autoridades de la ciudad. En un comienzo se llamó “Liga Protectora de Valparaíso”, posteriormente, “Liga Protectora de Estudiantes Pobres de Valparaíso. En 1952, el directorio aprueba la reforma de estatutos, cambia de razón social y pasa a llamarse “Banco de Solidaridad de Valparaíso”.

El Directorio, compuesto por 15 personas, se renueva todos los años. En una Asamblea, primero 7 miembros y al año siguiente 8. Para ser Director tiene que ser elegido por la Asamblea que son 70 socios aproximadamente.  Tiene una administración propia, independiente. Sin embargo, a través del tiempo se ha tratado de ir dándole una relación más directa con Masonería.

El cómo se ha capitalizado la ayuda es un ejemplo digno de reproducir. Locales comerciales y departamentos en arriendo son parte del patrimonio que les permite asegurar todos los programas de ayuda anuales, sin la dependencia de ingresos variables de las donaciones. “Procuramos tomar las medidas pertinentes en lo que hacemos. Ello sumado a una mirada positiva, tratando de ponerme en el lugar del otro, fortaleciendo la unión entre las personas”, añade García.

El Banco de Solidaridad Estudiantil entrega 150 millones de pesos a estudiantes de educación Básica, Media y Universitaria en útiles, zapatos, becas en dinero y ayuda oftalmológica, todos los años.

Sin embargo, existe un tema pendiente para este Masón y está abocado a darle una solución. Las personas que reciben la ayuda del Banco, al contestar una encuesta, la asocian con otras instituciones tan diversas como la Municipalidad, otros organismos o simplemente ignoran quien se las otorga.

Su última hazaña fue la recuperación de las construcciones y los terrenos que la Sociedad de Colonias Escolares de Viña del Mar posee en Olmué; una iniciativa de Gustavo Fricke, médico viñamarino. Actualmente, más de 1000 niños pueden veranear gracias al trabajo que un grupo de personas del Banco Solidaridad hiciera para recuperar toda la infraestructura.

SIEMPRE RACIONALISTA

Este Consejero de la Gran Logia, se define como un racionalista, como corriente filosófica. Es parte de su modelo de vida. Las vicisitudes, su carrera profesional, y su participación en el Banco de Solidaridad y en las Colonias Escolares de Viña del Mar denotan esta característica.

Ingresa a la Masonería a través del hermano de un compañero de curso. No sabía lo que era, pero pronto descubre la riqueza valórica de la Institución. En 1980 se une a la Logia Progreso N 4 hasta hoy. Ha sido Primer y Segundo Vigilante, Guarda Templo, Gran Experto, Delegado Regional en el periodo de Jorge Carvajal, Consejero de la Gran Logia en el periodo de Luis Riveros. Hoy es Consejero del Gobierno Superior de Sebastián Jans Pérez. Confiesa que el detentar el grado 33 significa que tiene que seguir corriendo y aprendiendo hasta el último día.

“Siento que la Masonería me ha dado esa síntesis de principios y valores para tomar determinaciones éticas a lo largo de mi vida. Me ha entregado una formación a través del símbolo que tiene una riqueza inigualable; desarrolla la imaginación, una capacidad de comprensión diferente. Piense, por ejemplo, en el alfabeto occidental formado por palabras y el chino formado por símbolos. Este último nos entrega algo adicional que no entrega el occidental”, reflexiona García.

CRITICA NECESARIA

Defiende la crítica como parte del racionalismo que lo caracteriza. Para este Masón criticar es como hacer pasar por la criba de la razón, incluida la misma razón. Por lo mismo, insiste que ésta no debe responder a intereses particulares sino al bien común. La verdad no es absoluta y no tiene un dueño único.

“Cuando se produce solo anuencia no hay cambio y este es necesario. El uso y costumbre no siempre responde a lo mejor, se debe buscar el perfeccionamiento y la crítica juega un rol importante. Esto es comparable con la política versus la politiquería. Recorrer un camino para llegar a un fin, el arte de gobernar. Lamentablemente, la politiquería es muy nefasta. Hoy, los partidos no tienen la representatividad suficiente”, acota García.

Se siente una persona de pensamiento moderado, ni tan revolucionario ni tan conservador. Cree en la coexistencia de emprendedores y trabajadores, ambos como piezas importantes de un engranaje. Lo mismo que el capital y el trabajo no pueden estar en contra los unos contra los otros.

En este escenario, la democracia, en su opinión, sigue siendo la mejor forma de representación, a pesar de que algo ha fallado. “Los dogmatismos tal vez nos han jugado en contra, y es hora de dejarlos de lado. No habrá izquierdas ni derechas si queremos salir adelante. Es hora de apoyar los emprendimientos y el Estado tiene un rol aquí”, enfatiza García

UN CONSTRUCTOR DE VIDA

Estudió Construcción Civil en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y luego Ingeniería, pero su gran mérito es ser un constructor, un Maestro de su vida.  Se tuvo que reinventar un par de veces antes de llegar a ser el empresario dedicado al área inmobiliaria que es hoy.  Reconoce que en este logro ha tenido una compañera de ruta que manteniendo su propia independencia ha fortalecido la pareja. Ella es su pilar más importante y, no duda en decir que es un eterno enamorado desde hace 50 años.

En sus inicios, el MOP, el Ministerio de la Vivienda, la Armada, la Municipalidad estuvieron entre las organizaciones a las cuales prestó servicio, hasta que no tuvo más contratos. En plena recesión de la década de los 80, tuvo que reorientar su trayectoria profesional. Tiempos duros y difíciles que no mermaron su capacidad para emprender, sin saber que lograría mucho más de lo que seguramente planificó.

Esta visión es la que le ha permitido que su pasión “El Banco de Solidaridad”, aprovechando su conocimiento inmobiliario, tenga un patrimonio que asegura, en cierta medida, una continuidad y potencial crecimiento.

SOLIDARIDAD Y PANDEMIA

“Ante esta pandemia, lo peor es creer que tenemos mejores soluciones. Lo estamos manejando relativamente bien, pero debemos ser solidarios porque dependemos los unos de los otros. Los seres humanos y los masones tenemos la capacidad de reinventarnos y eso nos ha permitido seguir en contacto. Las reuniones, con todas las limitaciones, han sido de una riqueza extraordinaria. Los valores de fraternidad y solidaridad fluyen y se reafirman. En nuestra historia, hemos sobrevivido a otras cosas y esta no es la excepción. No podemos tener miedo, eso nos nubla y no permite tener claridad. No nos puede atemorizar, ni aniquilar, sino hacernos más fuertes, desarrollar nuestras capacidades para ser cada día mejores. El respeto consigo mismo y con el otro es un valor que todos merecemos “,finaliza García.