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Presidente del Tribunal Nacional de Ética del Colegio Médico de Chile.

 
El Dr. Salinas es un hombre ocupado, de consulta completa por meses, de los que vuela de una actividad a otra en el Hospital del Salvador adonde ejerce como Jefe de Servicio de Neurología, hoy también como toda la salud del mundo, prestando todo su apoyo a la pandemia que nos acosa. En medio de esos quehaceres lo distrajimos unos minutos para Revista Occidente.
 
-¿Cómo respondió – lo abordamos- y va respondiendo la salud pública en la medida que el virus avanza?
-La respuesta del sistema de salud pública chileno, a la pandemia por COVID-19, ha tensionado al máximo los recursos de las redes asistenciales y los de la autoridad sanitaria, logrando aumentar la capacidad de camas críticas como nunca antes había ocurrido en nuestra historia, en tan breve período de tiempo. Hasta la primera semana de junio, la demanda por cuidados hospitalarios ha logrado ser razonablemente satisfecha, pero se trabaja en un margen muy estrecho, que depende críticamente de la contención del contagio, para evitar el colapso que ha alcanzado a sistemas de salud mucho más ricos que el nuestro. La escasa capacidad instalada de la autoridad sanitaria, sin embargo, para entregar adecuado aislamiento a los posibles agentes de contagio, así como la insuficiente capacidad policial para vigilar y sancionar, a una población pobremente educada en la comprensión comunitaria de sus responsabilidades sanitarias, juega en sentido contrario del esfuerzo que se ha hecho para prevenir la letalidad por el virus.
 
-Una disciplina como la Economía de la Salud: ¿abarcaría tanto una óptima utilización de los recursos y estrategias de salud y de gestión como de obtener recursos? ¿Cuál es su límite?
-En el contexto de la administración de un sistema sanitario, la Economía de la Salud permite establecer comparaciones racionales entre las diversas tecnologías sanitarias que se disputan un presupuesto insalvablemente escaso, de modo de entregar información a la autoridad sobre los costos incrementales de la introducción de unas con respecto a otras. Como toda información originada en modelos económicos, sin embargo, la calidad de la información obtenida depende, críticamente, de la calidad de los datos con los que son alimentados los modelos propuestos, los que, a menudo, son pobres en lo que dice relación
con información relacionada con la eficacia de las intervenciones, entre otros supuestos. Por lo mismo se debe estar atento a usar oportunamente la información derivada de esa disciplina y, al mismo tiempo, mantenerse consciente de sus limitaciones, sin perder de vista su carácter insalvablemente inexacto y, por consiguiente, la imposibilidad de reemplazar, con sus datos, la complejidad de las decisiones de políticas sanitarias.
 
-¿Cuán preparada debe o debiera estar la salud pública para enfrentar imprevistos de la magnitud de este Covid-19?
-La presente pandemia desnudó la crónica falta de recursos de nuestro sistema de salud pública, que durante décadas ha servido un rol que no se ha podido desprender del principio de subsidiariedad, que ha desviado cifras inmensas a un sector privado de salud, cuyo interés se encuentra -como es natural- en el lucro de sus inversionistas y no en los intereses de la salud pública ni en el bienestar de las personas. Una pandemia como la que hoy estamos viviendo, hace evidente el carácter irreemplazable de un sistema de salud público sólido y bien organizado, con capacidad de articularse de modo oportuno y que tenga por único norte maximizar la salud de los chilenos.
 
-¿Se sabía o se intuía la posibilidad de una amenaza semejante, o para todo el mundo es sorpresa?
-Si bien se venía repitiendo, desde hace años, la amenaza de una enfermedad emergente de estas características, la magnitud con la que se manifestó fue, indudablemente, una sorpresa para todo el mundo.
Ninguna organización sanitaria reconocida planteó un escenario de la magnitud de lo que ha ocurrido hasta hoy. Lo ocurrido, sin embargo, obligará a modelar distintos escenarios que pudieran ocurrir en el futuro, frente a amenazas biológicas similares.
 
-¿Qué es la Bioética, cuál es el objeto de esta especialidad?
-La bioética no es una especialidad de la medicina, sino una rama de la ética aplicada, de reciente surgimiento, que busca reflexionar desde una perspectiva filosófica sobre la construcción de puentes entre la ética y la biología, principalmente orientados a entregar una mirada de corte humanista a los desafíos que plantea el progreso tecnológico.
 
-¿La primera regla ética en salud sería el acceso oportuno y de la calidad a la misma por parte de todo aquel que lo necesite?
-La primera regla ética que debe informar el funcionamiento de un servicio de salud, según está contenida en la Constitución del Servicio de Salud Inglés, creado en 1948, en sus primeros artículos, es que el acceso a las prestaciones sanitarias debe otorgarse sin discriminaciones arbitrarias y basarse, exclusivamente, en la necesidad clínica, y no en la capacidad de pago de quien busca atención, ni en otro tipo de consideraciones.
 
-Mucha gente considera los recursos destinados para la salud como insuficientes, en tanto otros estiman que basta con una optimización de los recursos ¿Qué opina Ud.?
-Los recursos destinados a la salud en nuestro país, particularmente a la salud pública, están bastante por debajo de lo que le dedican, en términos de porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), el resto de los países de la OCDE, a la que pertenecemos desde hace ya una década. La necesidad de destinar mayores recursos, sin embargo, no exime al sector salud de la obligación que le asiste de hacer un uso más eficiente de los recursos que le son asignados, particularmente en la racionalidad de la atención y en fomento del uso juicioso de las tecnologías sanitarias.
 
-¿Qué criterios intervienen cuando los recursos son escasos?
-Cuando los recursos son escasos, particularmente cuando esta escasez ocurre en contextos trágicos, como puede ser la asignación de recursos de sostén vital en tiempos de pandemia, los criterios deben ser transparentes y susceptibles de ser defendidos públicamente.
Estos criterios no pueden tener carácter arbitrario, en ningún caso deben considerar la capacidad de pago del individuo, y en situación de racionamiento deben propender a obtener el máximo de utilidad de la asignación de los recursos, colocándolo ahí donde la probabilidad del paciente de sobrevivir al episodio agudo, gracias al uso de las medidas de sostén vital, es mayor.
 
-¿Una respuesta común y concertada al virus en todos los países hubiera sido más efectiva?
-Efectivamente, la concertación en la respuesta de los países, frente a situaciones de esta naturaleza, indudablemente mejora la eficiencia de la respuesta. Este acuerdo internacional, desgraciadamente, que habría facilitado la contención de la pandemia, no pasa de ser un anhelo utópico en un ambiente de desconfianza y superchería como el que ha gobernado la respuesta de ciertos países, y en el que parece primar el tono de competencia, más que el de solidaridad internacional.
 
-Tal como avanzan los contagios, ¿podría llegar a ser crítica la falta de personal especializado en el trato con infectados? ¿Es remediable?
-Al momento de dar respuesta a esta pregunta, nuestro sistema de salud se encuentra exigido casi al máximo de su capacidad, tanto en lo que se refiere a su equipamiento tecnológico, como en lo que dice relación con la disponibilidad de personal calificado para cuidados intensivos. El recurso humano es aún más crítico en estas circunstancias, pues no es posible suplirlo con importaciones, como ocurre con las tecnologías, o adecuación de espacios hospitalarios. Un recurso calificado para enfrentar situaciones de esta gravedad demora años en capacitarse, y lo que hoy enfrentamos obligará a repensar las estrategias de formación de especialistas médicos en nuestro país, en las décadas siguientes.
 
-Como presidente del Tribunal Nacional de Ética del Colegio Médico de Chile, ¿qué papel cumple este tribunal en estos momentos?
-Los tribunales de ética del Colegio Médico, tanto en sus versiones regionales, como en el caso del tribunal nacional, tienen por responsabilidad entregar un sistema articulado y transparente de revisión de las denuncias de infracciones al Código de Ética del Colegio Médico, en que pudieran haber incurrido sus miembros. En momentos en que la ética médica se ve tensionada al máximo, como en la presente situación de pandemia, la existencia de estas instancias entrega seguridad en torno a la posibilidad de revisar los aspectos éticos de las decisiones que tomen los profesionales y sancionar las desviaciones que pudieran eventualmente ocurrir.
 
-¿Cuándo estima que podría terminar el efecto de esta pandemia y este encierro, o no tiene fechas?
-La insuficiencia que han demostrado los modelos predictivos, hasta la fecha, hace aventurado y temerario pronosticar fechas para el retorno a las actividades normales.
 
-En el caso específico del Hospital del Salvador, ¿se ha destinado personal de otras áreas o se ha contratado personal para el trato directo con la pandemia, o se han mantenido los servicios de atención con las mismas personas?
-El Hospital del Salvador ha readecuado su distribución de camas, más que triplicando la capacidad de atender pacientes críticos, reasignando funciones de sus profesionales para cubrir las necesidades derivadas de la pandemia. Para cumplir con los requerimientos se ha contratado recurso humano adicional para ayudar en el Servicio de Urgencia, donde se creó una unidad especial para atender a los pacientes sospechosos de sufrir SARS Covid-19, y está abierta la posibilidad de enrolar más gente en caso de requerirse.
 
-¿Qué opina del manejo comunicacional de la autoridad de salud en esta pandemia?
-Personalmente, comparto el modo como la autoridad sanitaria ha enfrentado el desastre provocado por la pandemia, expuesto a los errores propios de un ambiente de incertidumbre, con insuficientes datos y modelos predictivos que han resultado ser insuficientes. El éxito real del manejo gubernamental de la crisis, podrá ser juzgado solo a la luz de las cifras finales de mortalidad por causa de la pandemia por SARS Covid-19, y para eso aún falta que corra más agua bajo el puente.