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Los solsticios representan el eterno contraste de la luz y la oscuridad, de la vida y la muerte y el eterno renacer de la creación, donde nada puede ser destruido, solo transformado, es el ave fénix que siempre renace de sus cenizas.

“Y finalmente llega el invierno, un 21 de junio, una Estación llena de significados, la naturaleza sigue con su ritmo, sus rituales; los que estamos en contacto con la tierra, con el cultivo de las plantas, lo sabemos perfectamente. La cosecha ya terminó, ahora viene un breve descanso y el momento mágico de la llegada del Solsticio de Invierno. En nuestra vida citadina solo vemos que hace frío y los días son más cortos, pero no le damos importancia. Sin embargo, en la agricultura marca el momento del descanso de la tierra, esperando que la lluvia la purifique una vez más y la vivifique para renacer renovada, como lo hace año a año”, reflexiona Alberto Haddad, Consejero de la Gran Logia.

Siendo la Naturaleza el marco de acción del Masón, y los fenómenos naturales fuentes de estudio, la Institución no podía estar ajena al recorrido del sol, como símbolo masónico relevante, que en sus puntos más distantes del Ecuador, coinciden con cambios naturales de las dos  estaciones opuestas, el Invierno y el Verano, símbolos también de la contradicción, de la dualidad, representados en el piso de mosaicos, el Blanco y el Negro.

Para la masonería es un tiempo de preparación ante un nuevo ciclo anual que ya viene. El ciclo anual de las plantas ya terminó y se tomarán  las mejores semillas y se plantarán en la oscuridad bajo la húmeda tierra para que descanse y a la espera de ese gran misterio de la germinación, tiempo de introspección,  para después de un tiempo prudente renacer a la vida en el cuál todos agradecerán el  momento casi sagrado , donde la Naturaleza renovada  sorprenderá nuevamente al dar las mejores plantas con sus flores y frutos para la alegría de todos y al final de este ciclo, de regalo también nos brindará una vez más las ansiadas semillas.

Según Sady Delgado, Consejero de la Gran Logia, el simbolismo del Solsticio es clave . El sol es el centro de nuestro sistema, fuente de toda creación y vida en el Universo, el eje alrededor del cual giran todos los aspectos del cosmos. La observación del Sol como máximo emblema de la creación, revela leyes esenciales de la vida. Las fiestas solsticiales, dentro de su simbología, representan un instante de reflexión en que todos los masones deben sentirse ingresando por primera vez al Taller.

IMPORTANCIA EN LAS CULTURAS

Los Reyes y sacerdotes de todas las culturas han sabido de este fenómeno y se han aprovechado de el para mostrar su relación con el Dios Sol y asentar así su poder.

El Sol ha sido siempre el principal objeto de culto de la humanidad. El gran Dios, cuya trayectoria en el cielo ha inspirado múltiples leyendas. Obviamente los momentos más significativos son cuando llega a su extremo Sur o Norte, en lo que sería el día más corto o largo del año, según el hemisferio en el que estemos.

En tiempo de los Incas,  se realizaba una celebración en la que el propio Inca, con la ayuda de los Sacerdotes detenían la caída de sol cuando este llegaba al punto más lejano para que regresara y los volviera a calentar con sus rayos. Para ello, la noche anterior apagaban todos los fuegos, y en la gran plaza del Cusco se concentraban, entre las sombras y en silencio, los más importantes personajes del imperio y al amanecer y viendo que el sol empieza a subir luego del esfuerzo realizado por el Inca con todos ellos, comenzaba una fiesta que duraba varios días. Era el año nuevo, denominado Inti Raymi (fiesta de sol), que se celebraba el 24 de junio durante el solsticio de invierno.

Lo mismo ocurría en las otras civilizaciones Andinas como los Mapuches, Aymarà y otros pueblos originarios que conmemoraban el año nuevo durante el Solsticio de Invierno, con bailes, comida y alcohol en un ceremonial donde invocaban al cielo sus esperanzas de bienestar, buena salud y mejores cosechas.  Pues, pasado el Solsticio, regresa el Sol dando paso a un nuevo ciclo de vida. Es una concepción distinta del tiempo a la que nosotros tenemos, en el que el pasado queda atrás y el tiempo es lineal. Para los pueblos originarios lo antiguo se renueva siempre, el tiempo es cíclico.

En Bolivia (Tiahuanaco) se festeja el Willka Kuti ó vuelta del sol que marca el año nuevo de la cultura aimara. En América los conquistadores españoles nos enseñaron a celebrar “la noche de San Juan” (asociada al solsticio de invierno) con grandes hogueras al anochecer

En el hemisferio norte también festejan el año nuevo en función del solsticio de invierno. El 1 de enero se celebra la "Circuncisión de Jesús", siete días después de su nacimiento el 24 de Diciembre, durante el Solsticio de Invierno del Hemisferio Norte. Pues en casi todas las culturas el Sol como dador de vida era considerado un Dios. En el antiguo Egipto, Horus es el Dios Sol, es el Sol antropomorfo, el Sol con forma humana, y su vida está relacionada con los movimientos del Sol en el cielo. 

En el Solsticio de invierno cuando los días se acortan, son más fríos hay menos cosechas el Sol se hace cada vez más pequeño. Simbólicamente es la muerte del Sol que se coloca en el lugar más bajo del cielo el 22 de Diciembre en el hemisferio Norte.

Por otra parte, sabemos que si la tierra fuera una esfera perfecta, el planeta estaría cubierto de agua. No habría continentes. Los océanos cubrirían toda la tierra. Sería un solo océano. Esta “deformación”, esta “irregularidad” (montañas y precipicios) es la que permite que haya vida en la tierra. Lo mismo sucede con la inclinación de la Tierra: si no estuviera el eje inclinado, si el eje estuviera derecho, no habría estaciones, y es difícil predecir las consecuencias. Una de ellas es que no habría solsticios, y esta noche quién sabe dónde estaríamos. Si todos fuéramos iguales, si no disfrutáramos de las diferencias tampoco seria enriquecedor.

SIGNIFICADO

Solsticio derivado del latín significa “el sol permanece quieto” y de acuerdo con su definición astronómica corresponde en que la posición del sol se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste. El evento del solsticio de invierno tiene lugar entre el 20 y el 23 de junio en el hemisferio sur, y en términos más simples, corresponde al día de menor duración del año, y por contrapartida, la noche más larga, lo que marca el inicio del invierno. Durante el solsticio de invierno el sol se mantiene en la mínima posición en el cielo del mediodía, esto es, alcanza su menor declinación en el Cenit, durante tres días, para luego comenzar su ascenso gradual en el Cenit de mediodía hasta lograr su máxima expresión en el solsticio de verano. Los solsticios han representado un misterio y una expresión cósmica ligada al destino de los pueblos.

Además, ocurre un fenómeno singular, pues al llegar al límite, el Sol no rebota como una pelota, sino que se queda detenido por 3 días antes de empezar el nuevo ciclo. El sol quieto o sol-sisitere en latin solstitium es el que da origen al nombre de SOLSTICIO y corresponde al aparente estacionamiento del Sol durante tres días.