Noticias

"La Masonería me ha permitido el ejercicio de la fraternidad y descubrir la coincidencia con los principios y valores que siempre he tenido. Entre ellos, la libertad que es fundamental para la realización de todas las otras virtudes”, René Canovas Robles.

La cantidad de reconocimientos, premios y títulos que ha recibido este ex estudiante del Liceo Enrique Molina Garmendia y de la Universidad de Concepción, bien darían para llenar varias páginas. Sobran los motivos para homenajearlo, por su profesionalismo, su compromiso con el saber, su perseverancia y su gran calidad humana.

René Cánovas Robles es un personaje público que llena de orgullo a la ciudad de Concepción. De hecho, cuando cumplió cien años, el 12 de septiembre de 2018, hoy a escasos meses de cumplir 102, la Ilustre Municipalidad de Concepción a través de su Alcalde, Álvaro Ortiz Vera, le otorgó la medalla al mérito Juan Martínez Rozas.

Más allá de todos sus títulos, Canovas es también escritor y lingüista. Su amor por la literatura se remonta a sus días en el Liceo de Hombres de Concepción. Su profesor de literatura, Felix Armando Nuñez, además de ser profesor de castellano, era poeta. Nace así un apego por la literatura que conserva hasta hoy. Su incursión en la lingüística también es otro hito en su vida que le permitió, según sus palabras, un mejor manejo del idioma. La decisión de estudiar literatura fue natural, y más bien, la consideró una buena opción de vida.

Confiesa sentirse plenamente realizado profesionalmente, especialmente porque sus estudiantes recibieron sin problemas sus clases. “Al parecer logré motivarlos en los diferentes temas que se trataban”, añade Cánovas.

Mi Masonería

En una época en que no existían los clanes, ingresó directamente a la Institución, sin pasos previos que lo acercaran. Un profesor de la Escuela Industrial de Concepción donde él era profesor de castellano fue el artífice que se convirtiera en Aprendiz.

Durante casi 80 años, ha sido miembro activo de la Logia Fraternidad N2. Alcanzó el grado 33 y ha sido varias veces Venerable Maestro.

Nunca tuvo en mente ocupar un cargo en la Institución; su entusiasmo era el motor de todo. Su mayor preocupación, ser una persona honesta, responsable, amigo de la verdad y en permanente ejercicio de una Fraternidad que lo condujera a un diálogo eficaz y de esa forma ser recordado por sus semejantes. “Los valores y principios que llevo conmigo son aquellos que sirven para alcanzar la dignidad humana, y a través de ella tener una relación armónica con nuestros semejantes”, opina Cánovas.

Sin embargo, durante más de 20 años, ha sido el representante del Soberano Gran Comendador en la Región de Concepción. “El camino me resultó relativamente fácil por la gran cooperación de todos mis hermanos capitulares”, acota Cánovas.

Además, es miembro honorario desde hace más de 50 años de la Gran Logia de Chile, el más alto de los honores que un hombre puede optar.

Una vida en la Universidad

En una entrevista que le hicieran en un diario de Concepción, el periodista partió diciendo que si existía una persona que pudiera dar fe de los últimos 80 años de la vida de la Universidad de Concepción era René Cánovas Robles.

La verdad es que no hay exageración en esa aseveración. Ingresa a la Universidad de Concepción, a la Escuela de Educación, egresando como Bachiller en Letras en 1937. Entre los años 1937 a 1941, se perfecciona en Santiago, realizando estudios en Planeamiento de la Educación organizado por la Unesco. Así mismo, asiste al curso sobre Lingüística Estructural dictado por el lingüístico rumano Coserio

Comienza como ayudante de pedagogía en la Escuela de Educación de la UDEC en 1943. Luego, en 1944, pasa a ser profesor de Principios de la Educación en el Curso Normal de la Escuela de Educación y profesor titular de Gramática Española de la Facultad de Filosofía y Educación.

Los cargos administrativos que ocupó en la Universidad de Concepción engrosan la lista de su carrera: secretario de la Facultad de Filosofía y Educación entre los años 1953-1955; decano de la Facultad de Filosofía entre 1955-1958; director de la Escuela de Educación entre 1958-1964; jefe de la Sede de Bachillerato de la Universidad de Chile, entre 1958-1968; director del Instituto Central de Lenguas entre 1964-1968; jefe del Departamento de Español entre 1971-1973; y desde 1963-1969 vicerrector de la Universidad de Concepción.

Durante su vida académica recibió una serie de premios y distinciones, premio Universidad de Concepción 1941, designado profesor de emérito de la Facultad de Educación, Humanidades y Artes en 1993. Durante su vida profesional realizó una serie de publicaciones y libros en las áreas de filosofía y ciencias de la educación

Actualmente, ya no participa en actividades de carácter social y desde hace tiempo, hace su propia cuarentena. Alejado de todo cargo, incluidos los de la Masonería, se declara un hombre libre y tolerante, dos valores que le han permitido trabajar junto a otras personas, en favor del medio en que vive. Siente que la Masonería debe estar siempre vigente para luchar por los problemas que periódicamente enfrentamos y que cambian de acuerdo a las circunstancias y los tiempos. La sociedad contemporánea está cruzada por múltiples problemas que hace daño a muchos valores.

“En este sentido es de especial relevancia la brecha económica de las personas. Aquí aparecen diferencias fundamentales entre los individuos que no permiten una sociedad más justa y más sana. Esto nos está llevando a una falta de unidad entre los ciudadanos que pareciera casi no tener solución”, finaliza este académico.