Noticias

“Ocurrió en una sociedad semejante a la nuestra y constituye una advertencia sobre la capacidad del hombre de cometer crímenes a gran escala en nombre de la ideología”, fundación Memoria Viva.

Una ceremonia de recordación del Holocausto es lo que se vivió ayer en la Cancillería, con la presencia del Ministro de Relaciones Exteriores, Teodoro Ribera, y altos representantes de la comunidad judía, sobrevivientes, familias e invitados especiales. En su alocución, el Ministro dijo que la memoria se mantiene viva, hace más de siete décadas, para recordarnos estos hechos abominables.

Para recordar a las víctimas, se encendió una séptima vela, que se sumó a las seis ya tradicionales que simbolizan a los seis millones de judíos asesinados por el régimen nazi. La última vela representa a otros grupos perseguidos como masones, gitanos, gays y minusválidos. Encendieron esta vela, el Gran Maestro de la la Gran Logia de Chile, Sebastián Jans Pérez y la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de Chile, Adriana Aninat Condon.

Sebastián Jans, Gran Maestro quien encendió una de las velas en homenaje a los “colectivos vulnerables”, que fueron exterminados, dijo que no se podía construir un discurso político a partir del odio y la violencia. “La búsqueda de la eliminación de los que son o piensan diferente constituye una de las aberraciones más graves. Una conducta política debe estar fundada en la convivencia y respeto irrenunciable a la condición humana y derechos de toda persona a ser respetada en su vida, orígenes y creencias”, cerró Jans.

El Holocausto representa años de oscuridad en la humanidad; a lo mejor, la época más oscura, y no podemos lamentar y recordar solamente, sino también no olvidar, aseveró Gerardo Gorodischer Testa, presidente de la Comunidad Judía de Chile.

Todos los presentes, los oradores y los que dieron su testimonio de lo que les tocó vivir coincidieron en que estas barbaries no pueden repetirse. Hoy, vivimos odiosidades, discriminaciones, atentados a la libertad de credos, de pensamiento que a nada conducen. “La libertad es un bien preciado que debemos cuidar, al igual que la democracia. Es fácil perder ambas”, reflexionó Gorodischer.