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Después del estallido social, los gremios y sindicatos pueden hacer la diferencia de lo que implica construir un país dialogante.

“Conocer la realidad actual de los movimientos sindicales y gremiales de distintas organizaciones es un objetivo que nos hemos propuesto reforzar y acelerar a la luz del estallido social”, partió señalando el Gran Maestro, Sebastián Jans, al referirse a la reunión con una serie de agrupaciones sindicales y gremiales. 

Este tipo de encuentros ha sido parte histórica del quehacer masónico, pero hoy, más que nunca,  se torna  imperioso ver cómo los movimientos sindicales y gremiales pueden contribuir a las soluciones que el país necesita.  El sindicalismo debe ser activo, robusto y  constituirse como un interlocutor válido de modo de tener respuestas objetivas, no sólo a lo que significó el estallido social sino a lo que implica construir un país dialogante y que pueda reconocerse en sus distintas expresiones organizacionales.

Carlos Valenzuela, Secretario Nacional de la Federación de Líneas Aéreas y coordinador de un grupo de organizaciones gremiales, dijo que su objetivo era reunirse con líderes de opinión relevantes, preparados para dar solución a este tema. En su opinión, el Gran Maestro encarnaba estos atributos, así como también podía ser un atento oyente de los problemas por los cuales atraviesan algunas organizaciones gremiales y sindicales.

Por su parte, Andrea Palacios, Consejera Nacional de la CUT coincidió también con el hecho que la Masonería era un interlocutor válido capaz de destrabar conflictos para que lo sindical no se perdiera. En su caso, reconoció la división que se había producido en la negociación anual y que afortunadamente no se había visibilizado.

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