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En solemne ceremonia, que cumplió el ritual masónico para estos casos, fue inaugurado el mausoleo de la Logia en el Cementerio Inglés de Coquimbo.

Está simbolizado en un imponente obelisco de piedra de unos tres metros de alto, que cuenta en la cúspide con la típica escuadra y el compás, que corresponde al símbolo masón. Fue inaugurado ayer al mediodía en el Cementerio Inglés de Guayacán, con la presencia de miembros de la Logia Abtao Número 47 del Valle de Coquimbo.

Es una forma de recordar y homenajear a miembros masónicos fallecidos y que han sido sepultados en este camposanto. El acto fue encabezado por el Gran Delegado Jurisdiccional, Mario Bonilla Ramírez, y el presidente de la Logia Abtao 47, Jaime Miranda.

Ambos destacaron que la obra representa los ideales de la masonería. Al centro del obelisco  se  lee  «Logia  Abtao  47, a sus queridos hermanos que decoran el Oriente Eterno». Acompañados por el presidente del directorio del Cementerio  Inglés,  Lowry  Bullemore, la comitiva de la Logia depositó flores de distintos colores, que representan  la  pluralidad  de  pensamiento  de  los  masones,  en la tumba del primer presidente de la Logia 47 Abtao, Herman Albert Holmgrem Anderson.

Holmgrem,  de  origen  escocés,  junto  a  un  grupo  de    masones,  chilenos  y  extranjeros,  constituyó  el  Triángulo Abtao en la corbeta del mismo nombre,  el  23  de  agosto  de  1915. Con el paso de los años, pasó  a  ser  la  actual  Logia  de Coquimbo.

Al término de la actividad, la  lista  con  el  nombre  de  los  asistentes al acto fue deposita da en una «cápsula del tiempo» bajo  tierra,  a  un  costado  del  obelisco.  Será  reabierta  en  el aniversario 150 de la Logia Abtao Número 47.

Finalmente,  la  comitiva  hizo  un  recorrido  por  el  Cementerio  Inglés,  en  donde descansan los restos de ilustres vecinos, muchos de ellos inmigrantes,  viajeros,  soldados,  empresarios  y  vecinos  en general.