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Francia ha ejercido una significativa influencia en el mundo desde el Imperio Carolingio  hasta nuestros días, en que es un pilar de la Unión Europea, integra el G7, conformado por los siete países económicamente avanzados a escala global, y es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

El aporte de Francia ha sido muy destacado en el pensamiento, la ciencia, la tecnología y la cultura, alcanzando singular refinamiento en el ámbito de las artes. No existe rama alguna de la actividad cultural y artística que no haya sido enriquecida por los franceses.

Con todo, el gran legado de Francia ha sido la Revolución Francesa, pues su alcance trascendió a Francia y a su tiempo, universalizándose como el punto de partida de la Época Contemporánea y de la sociedad política moderna. En efecto, la Revolución Francesa inauguró un nuevo mundo; el mundo de la igualdad democrática, el de la opinión pública, el de la civilización de masas y, sobre todo, el mundo de los derechos de los ciudadanos.

Del mismo modo, Francia ha sido un referente decisivo para Chile desde sus orígenes. Así, las ideas de la Ilustración inspiraron los anhelos independentistas, la primera Junta de Gobierno se debe cuando Napoleón Bonaparte invade España, los símbolos patrios tienen el tricolor de la Revolución Francesa y el Estado chileno se organizó como una república.

También Francia tuvo una incidencia sustantiva en la génesis y doctrina de la Francmasonería en Chile. El nexo con Francia en la fundación de la Francmasonería en Chile se encuentra en el influjo de las ideas del Siglo de las Luces, la Revolución Francesa y la realidad de la Francia de la coyuntura del 48. La logia de ultramar “L´Etoile du Pacifique” fundada por un grupo de franceses residentes iniciados en Francia y un exiliado argentino, bajo la obediencia del Gran Oriente de Francia, en Valparaíso, en 1850, es reconocida como el punto de partida de la Orden masónica en nuestro país y, en consecuencia, es considerada la logia madre de la Francmasonería nacional.

En lo tocante a la doctrina, la Masonería chilena incorporó a su ideario las características laicistas, republicanas y progresivas que distinguen al paradigma masónico francés. La vocación republicana se expresó como elemento articulador de una cultura laica que, en distintos períodos de la historia de la nación, incidió en la concepción de la identidad nacional.

El principal historiador francés Jules Michelet aseveró  que:  “Francia tendrá un único nombre, inexplicable, verdadero, que es su único nombre eterno: La Revolución.”