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Pocos saben quién fue el creador del autobús, que en sus orígenes se conocían como ómnibus, que etimológicamente, significa transporte para todos, y menos era conocido el origen masón de su creador.

Se considera padre de este sistema de transporte al cochero londinense y masón George Shillibeer (1896-1966), mientras trabajaba para la compañía Hatchett, en Long Acre, a muy pocos metros de donde se encuentra hoy la sede central de los masones británicos, el Freemasons Hall, recibió una oferta de trabajo para construir en París un nuevo modelo de carruaje que pudiera transportar una veintena de pasajeros al mismo tiempo.

Shillibeer lo consiguió, y tras superar las pruebas de estabilidad, el nuevo vehículo comenzó a transitar por las calles de la capital francesa.

También recibió otro encargo, esta vez en Londres, para diseñar otro carruaje, pero para transportar hasta veinte estudiantes pertenecientes a la Newington Academy for Girls, convirtiéndose así en el primer transporte escolar de la historia.

En 1829, establecido ya permanentemente en Londres, puso en marcha el primer servicio de ómnibus entre Paddington y el Banco de Inglaterra. en este caso, introdujo un pasaje a precio público y varias paradas a lo largo del recorrido, dando inicio así a las modernas líneas de autobuses, básicas para el transporte de viajeros en las ciudades junto con las redes de metro.

El éxito del ómnibus se debió a que era un medio de transporte mucho más económico que las diligencias, y además no había que hacer reserva de plaza con antelación.

El invento de Shillibeer pronto fue copiado por múltiples competidores. Se mantuvo vigente hasta la irrupción de los primeros ferrocarriles urbanos. Entonces se dedicó a los carruajes fúnebres.

Shillibeer se inició en la masonería en 1827 en la logia “Etonian”, en Windsor. Posteriormente perteneció también a la logia “Globe” Nº 23 de Londres.

Fuente: Diario de la Gran Logia Provincial de Barcelona Llac de valors, perteneciente a la Gran Logia de España.