Niños, niñas y jovenes, pertenecientes a “Brigadas Medio Ambientalistas”, realizaron su primera excursión de la temporada, organizada por las tres logias de la jurisdicción de Arica, el pasado sábado 30 de marzo.

El Gran Delegado, Armando Puente Herrera, calificó la actividad como muy positiva ya que “pudimos ver el entusiasmo de los niños y niñas por aprender más de su entorno natural y geográfico, de forma lúdica y entretenida”, dijo, destacando que la celebración coincidió con el Día de la Tierra.

La actividad consultó un recorrido por los geoglifos del valle de Azapa, el Santuario de Picaflor, los claveles del aire en el meseta situada entre los valles de Azapa y Lluta, para culminar en el Humedal del Río Lluta y fue co-aupiciada por la Corporación Privada de Desarrollo Social Wolfgang Amadeus Mozart. Fue dirigida por Hugo Benitez y Jorge Abarca, ambos biólogos, quienes hicieron de guías y tuvieron a su cargo la organización del recorrido.

La excursión comenzó a las 10 de la mañana, saliendo desde el Club de la República en Saucache, para concluir en el mismo lugar a las 15 horas. Previo a la partida se realizó una inducción con información sobre los lugares a visitar, normas básicas de comportamientos para evitar accidentes y una dinámica de ejercicios motivadores para la aventura, estos últimos a cargo de los guías Scout de la Agrupación Inca Ariaka, Fabián Saavedra Poblete y Francisca Ramírez Sepúlveda.

Al salir de la ciudad en dirección al valle de Azapa, el taxibús que los trasladó se detuvo a la entrada a Cerro Sombrero, en el sector por donde bajó en febrero pasado el cauce del río Acha y que está convertido en un gran basural, por acción de la mano del hombre. “Esta es una muestra que no queremos para nuestra ciudad”, señaló a los menores el profesor Jorge Abarca.

Luego, tras una observación con binoculares de los geoglifos que exhiben los cerros del sector, el grupo llegó hasta el Santuario del Picaflor, en el km. 13 de Azapa, donde los recibió María Teresa Madrid, creadora de dicho patrimonio natural. Allí los niños y también los adultos que les acompañaron disfrutaron de vivencias únicas por la masiva presencia de picaflores, que hacen muy apropiado que lleve el nombre de santuario de estas aves, las más pequeñas del mundo.

Después, tras subir por un costado de la Quebrada del Diablo, por el camino a PoconChile, en el valle de Lluta, en lo alto de la desértica meseta, la delegación se detuvo a observar el Clavel del Aire, sector Calanchucal, planta que históricamente sobrevive en zona de sequedad total, alimentada exclusivamente por la camanchaca nocturna. 

Y de ahí al punto final del recorrido: el Humedal del Río Lluta, donde la diversión fue grande con la observación de la gran variedad de aves allí existentes, algunas que están de paso en su migración desde Canadá y Estados Unidos hasta la Patagonia chilena. Si hasta una parina (flamenco) se encontraba alimentándose en una de las lagunas del lugar.

A las 15 horas en punto la comitiva estuvo de regreso en Saucache, Club de la República, donde, Armando Puente, agradeció a todos quienes participaron de la iniciativa, con especiales palabras para Jorge Abarca y Hugo Benitez. Algunos padres destacaron y agradecieron tan interesante actividad, en la cual “todos aprendimos”. “Aprendí mucho. Gracias por la invitación y ojalá se repita”, dijo por su parte la pequeña Sofía, nieta de Fernando Cortés, abuelito que también formó parte de la comitiva ambientalista.