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Agrupadas en la Asociación de Mujeres Laicas de Chile, los cuatro Centros Femeninos de Antofagasta dialogaron sobre laicismo y acción externa con el líder de la masonería chilena.

Más de 60 mujeres laicas, pertenecientes a los Centros Femeninos; Círculo Femenino Antofagasta, Amigas Liga de Estudiantes, Evolución y Amigas Liga Protectora de Estudiantes participaron de un diálogo franco con el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Sebastián Jans Pérez, que tuvo como eje las acciones de difusión del laicismo, el apoyo a estudiantes vulnerables y la proyección de crecer en equipos humanos e infraestructura.

La Presidenta Regional de la organización laica, Mónica Villarroel Castillo, expuso sobre la historia de los Centros Femeninos, destacando que el más antiguo del País es el Centro Femenino Antofagasta. Otro de los puntos destacados de la labor laica es el fuerte apoyo a estudiantes vulnerables a través de becas, útiles escolares y vestuario.

La reunión se concretó gracias a la invitación que realizó el Centro Femenino “Círculo Femenino Antofagasta”, a través de su presidenta Alicia Jara Vega.

La agenda del Gran Maestro también contempló una reunión protocolar con el Intendente de la región de Antofagasta, Marco Antonio Díaz Muñoz, con quién compartió su interés por la Educación Laica en la zona, así como los proyectos de desarrollo local en los que la masonería pueda aportar al Estado.

Durante la tarde, Sebastián Jans fue entrevistado por el director del diario El Mercurio de Antofagasta, donde la mirada republicana de la política y los asuntos públicos fueron parte importante de la entrevista. Otro de los puntos que se tocó fue el nuevo impulso que la masonería le está dando a la educación laica.

Finalizó la jornada con una reunión masónica que agrupó a casi 200 masones de toda la región que participaron de la actividad que estuvo centrada en los desafíos que el Gran Maestro planteó para Antofagasta. El primero de ellos fue invitarlos a fundar el primer colegio laico, que entregue una educación basada en los principios de la fraternidad, igualdad y libertad, sin dogmas y con un fuerte sello ético.

El desafío fue el de restaurar una casa masónica y ampliar los espacios para el desarrollo de la masonería, permitiendo compartir de un nuevo centro laico a los centros femeninos y a la Fraternidad Juvenil Alpha Pi Epsilon, así como otras organizaciones laicas de la zona.

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