En el marco de la inauguración del año de trabajo institucional 2019, la Asociación Nacional de Mujeres Laicas de Chile, realizó una emotiva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en un colmado Auditorio Citerior del Club de la República.

La ceremonia, que estuvo dirigida por la presidenta de la asociación, Edith Tello Muñoz, contó con la presencia del Gran Maestro, Sebastián Jans Pérez, y su símil uruguayo, José Garchitorena, además de otras autoridades de la Gran Logia de Chile como de la asociación femenina.

En su discurso, Edith Tello, junto con dar el inicio a un nuevo año de trabajo y los desafíos que enfrentan, destacó que es importante “conmemorar una vez más a esas valientes mujeres que lucharon por la reivindicación de los derechos de la mujer el año 1911, derechos que hoy tenemos y sentimos que nos pertenecen por el simple hecho de ser seres humanos y que fueron ganados por la lucha constante de aquellas visionarias que estaban convencidas que la mujer merecía un mejor lugar en la sociedad”.

Sebastián Jans, en tanto, junto con realizar un recorrido histórico por los acontecimientos que influyeron en que se conmemorara el Día de la Mujer, destacó que “masones y mujeres progresistas, hemos estado unidos a lo largo de la historia para exigir el derecho femenino a la educación, a la ciudadanía, a la libertad, a la igualdad”.

El Gran Maestro agregó que “Cuesta creer, y probablemente más le cuesta imaginarlo a la gente joven, que hubo en el pasado una institución que obstaculizó el ingreso de la mujer a la instrucción superior, que insistía en que su lugar era la casa y que el único rol que debía cumplir era procrear, educar a sus hijos y atender a su marido…”

Esa misma institución, poderosa e influyente, que hasta hace poco se oponía a la existencia de los métodos anticonceptivos, que se negaba a la promulgación de una ley de divorcio, hoy pone barreras infranqueables para impedir que la mujer tenga derecho a decidir sobre su sexualidad, su cuerpo y sus legítimas demandas de equidad de género”.

“Ante ello, la Masonería proclama la necesidad de fortalecer el estado laico, porque solo el laicismo puede asegurar que no se esclavicen las conciencias de los legisladores ni que prevalezcan los dogmas por sobre los derechos. Hay que poner fin a imposiciones dogmáticas, que violentan la razón y la dignidad humana” concluyó el Gran Maestro en su discurso.