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Aquí encontrarás un listado actualizado de las noticias de la Gran Logia en la cual podrá compartir en sus redes sociales

La historia de la Logia “Justicia y Libertad” N° 5, se encuentra enraizada en cuatro siglos y dos milenios; 4 siglos, por cuanto uno de sus fundadores

fundadores Alejandro Victoriano Martínez, registra como fecha de nacimiento 1799, en las postrimerías del siglo XVIII. En cuanto a personalidades, los fundadores de este Taller tienen una importante trascendía histórica. Este listado, de connotados ciudadanos, la encabeza Ángel Custodio Gallo en un cuadro de iniciados y afiliados que alcanza ya los 1.350 miembros. Son también parte de esta logia nombres tan ilustres como José Miguel Faez, su primer Venerable Maestro, Nicanor Rojas, Guillermo Matta, Jorge Délano, y otros tantos de esa categoría; hombres públicos, comerciantes, abogados, científicos, militares, jóvenes estudiantes, con un número no menor de iniciados en Valles de países distantes.

Hacia 1864, cuando levantó columnas “Justicia y Libertad”, en Santiago, con una población de unos 130.000 habitantes, vivían un número no menor de extranjeros; masones regulares, en las más diversas actividades que, al enterarse de esta nueva logia, vieron una nueva oportunidad para persistir en ser masones y cumplir con su juramento de trabajar por el bien de este país y la humanidad, apoyando con fraternidad a sus semejantes, alentando y allegando recursos a los más débiles entre estos las viudas y los huérfanos. De este modo, golpearon las puertas y se afiliaron el noruego, Federico A. Beelen, el Francés José María Ferrier, y así un Ruso, alemanes, ingleses y de otras nacionalidades.

La Logia “Justicia y Libertad” se instaló con aportes muy importantes de logias como “Orden y Libertad” N° 3 de Copiapó, la que envió a Valparaíso un delegado, para que con un presupuesto de cien pesos de la época se hicieran gestiones ante la Gran Logia, para lograr que en la capital hubiese trabajos masónicos, de alto impacto ante el fundamentalismo religioso de la Iglesia Católica.

Hacia 1827. ya se habían hecho esfuerzo por realizar trabajos masónicos en este valle cruzado por el Mapocho, con el proyecto de la Logia “Filantropía Chilena”, portador de ideales liberales no pudo estabilizarse y tuvo que abatir columnas ante un contexto político hostil, dado el desenlace de la batalla de Lircay a favor del poderío conservador.

Para la masonería chilena 1850 en adelante marca una nueva situación al realizarse trabajos masónicos en Valparaíso a través de la Logia “Unión Fraternal” N°1, en Concepción a través de la Logia Aurora de Chile y en Copiapó a través de la “Orden y Libertad” N°3.

Doce Grandes Maestros de la Gran Logia de Chile y un par de Presidentes de la República se iniciaron y decoraron, en su momento, las columnas de este histórico Taller.

Los Grandes Maestros José Miguel Faez, Ramón Allende Padín, Enrique Mac Iver, Buenaventura Cádiz, Víctor Guillermo Erwing, Luis Navarrete y López, Alfredo Melossi, Adeonato García Valenzuela, Armando Quezada Acharan, David Benavente Sepúlveda, Gabriel Hermógenes del Canto, Sotero del Río Gundean, son los nombres de Venerables Hermanos que hoy sus rostros decoran el salón de los grandes maestros y su primera marcha la realizaron entre columnas de “Justicia y Libertad”.

Tras el gran terremoto de Valparaíso de 1906, la Gran Logia resuelve su traslado a la ciudad de Santiago, en el cual se desarrollaba la vida política y operaban la cabeza de las más variadas instituciones y empresas de carácter nacional. En este proceso el aporte a la instalación del gobierno superior de la Orden en la capital del país “Justicia y Libertad” juega un rol destacado, a la vez que se consolidad un proceso de creación de nuevas Logias, las cuales la reconocen como su madre logia.

Los Presidente de la República Arturo Alessandri Palma, quien se iniciara el 5 de noviembre de 1892, con el número 316 en el histórico, en su calidad de estudiante proveniente de El Maule. Y. Pedro Aguirre Cerda, iniciado el 21 de julio de 1907, proveniente de Los Andes, con una vida masónica muy activa, en el grado de maestros, ocupando varios roles en la oficialidad; ellos se empaparon de valores que los llevaron a cabo en su gestión pública. Ellos se empaparon de valores tales como la Fraternidad, La Tolerancia y la Caridad, que los hicieron carne en el ejercicio de sus investiduras como Jefes de Estado,

“Justicia y Libertad” ha cumplido 154 años, con trabajos masónicos realizados   ininterrumpidamente, sin tener que lamentar situaciones tales que le hayan obligado a suspender sus programas de trabajo, por cualquiera sea la razón.

La logia “Justicia y Libertad” ha canalizado su misión de solidaridad, con obras tan importantes, como la Escuela Nocturna, para Obreros, “Camilo Henrique” abierta en los inicios del siglo XX, las “Colonias Escolares Domingo Villalobos” que, hasta el día de hoy le entrega a niños con pocos recursos espacios de recreo en el litoral central, Cada verano en Las Cruces se escucha el bullicio de niños jugando y corriendo a propósito de que son niños. Desde hace ya quince años “Justicia y Libertad” es sostenedora de la “Corporación Justicia y Libertad” con fines de acciones relacionadas con la cultura. Entre sus iniciativas, a través de la Corporación Albatros, destaca el concurso anual de literatura para colegios públicos de la región Metropolitana, que realiza en colaboración con la Universidad Metropolitana y la Sociedad de Escritores de Chile.

En la cadena de cierre en la Gran Tenida de conmemoración de los 150 años se puso la mirada en el futuro, allí se depositaron nuevos compromisos, nuevos objetivos y un plan estratégico desde cual se instala una ambiciosa proyección en el tiempo,  con el entusiasmo de sus columnas, en particular de su numerosa actual columna de aprendices.

En la fotografía de portada: 

De pie de izquierda a derecha: Pedro León Gallo, Guillermo Matta, Isidoro Errázuriz. Sentado: Juan Nepomuceno Espejo.