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En el marco del cierre del Mes de la Cultura, el Colegio La Fontaine organizó la actividad denominada “Pensar a Chile: cómo llevó el Liceo a los estudiantes chilenos a ser protagonistas de su tiempo” que consistió en un conversatorio con la Doctora Sol Serrano, Premio Nacional de Historia 2018, en el auditorio

Citerior  del Club de la República, el pasado martes 30 de octubre. Manuel Santander, Rector del establecimiento laico, fue quien presento a los invitados, mientras que el periodista Jorge Andrés Richard, fue el encargado de moderar la conversación.

Desde las preguntas del Sr. Richard y el público asistente, la Dra. Serrano manifestó su perspectiva histórica sobre la educación chilena en el siglo XIX y XX, particularmente, sobre la identificación de las motivaciones existentes detrás de la instalación y extensión de la escuela y, las dinámicas de relaciones sociales al interior del liceo.

A fines del siglo XIX, lo educativo se mostraba como la política fundamental del Estado. Pues, desde el contexto del proceso de independencia de Chile, la educación tuvo un rol fundamental en la formación moral de los ciudadanos. Esto posteriormente se vio reflejado en la conformación de un sistema nacional de educación, donde la Iglesia y la sociedad civil tuvieron un espacio importante de participación. Sin embargo, un elemento profundamente crítico de aquel período es el hecho de que muchos niños y niñas no podían asistir a la escuela, o si lo hacían era con mucha dificultad.

El Estado consideraba en aquel entonces que esto se debía a una falta de compromiso de las familias en la educación de sus hijos. Sin embargo, en la estructura de las familias en situación de precariedad, los niños debían trabajar, y el leer y escribir no eran habilidades del todo necesarias, a raíz de la pobreza y el hambre, que obligaban a sobrevivir económicamente. El estado y la clase dirigente, al observar esta situación, asumen el desafío de establecer políticas sociales por medio de la institución escolar. No obstante, la escolarización y alfabetización a finales del siglo XIX se caracteriza por el rol activo que tuvo la población en la demanda social que hizo posible que el Estado creara escuelas a lo largo del país.

Por su parte, en el siglo XX la escuela comienza a expandirse a lugares y nuevos sujetos. Es decir, la escuela creció y se institucionalizó, ayudando a democratizar el país con la emergencia de nuevos actores letrados. Esto se analizó en el Liceo de hombres y el Liceo fiscal femenino. No obstante, esto no generó una modificación en las estructuras de una sociedad desigual en sentido económico y social de aquel período. Mas bien la perspectiva de una educación para el trabajo, llevó en cierto modo a la separación entre lo educativo y lo socioeconómico, puesto que el sistema productivo no requería  trabajadores ilustrados, de manera que la educación no otorgaba ascenso o mejoramiento social, por lo que la educación estuvo centrada en la alfabetización y moralización de los sujetos.

En definitiva, el foco de análisis del riguroso y esclarecedor trabajo historiográfico realizado por la Dra. Serrano y que compartió desde un diálogo con el público, giró en torno a tratar de comprender el cómo y por qué la escuela se torna necesaria en Chile durante el siglo XIX y XX, y los elementos que le otorgaron la posibilidad de materializarse.