Recuperando una vieja tradición masónica chilena, la Logia “Unión Fraternal” Nº1, realizó el pasado 28 de marzo el ritual de Adopción Masónica a 11 niños y niñas en el Templo Mayor de la casa masónica de la Gran Logia de Chile.


El “bautizo masónico” es “una ceremonia que emplea en su ritual variados símbolos destinados a solemnizar el ingreso de la infancia al seno de la sociedad a la cual habrá de integrarse; y, para quienes es preciso, destacar el compromiso de cuidar solidariamente el porvenir de los hijos de los Hermanos y procurando - con su solicitud y desvelos- hacer de ellos individuos ilustrados, libres y fraternales”, como dice en parte el texto de dicha ceremonia.

El ritual, que tiene características de Reunión Blanca, estuvo conducido por Gerardo Contreras, presidente de la Logia y de toda su oficialidad. Al final del evento, cada niño recibió una medalla conmemorativa a la Adopción Masónica. La ceremonia adquirió ribetes de verdadera fiesta, que culminó con un ágape tipo “onces”, donde los asistentes, padres y abuelos juntos a sus hijos y nietos, disfrutaron de golosinas y bebidas.

Por su parte, los miembros de la Logia “Unión Fraternal” Nº1, en el ritual, prometieron su compromiso de velar de por vida por el bienestar de estos niños y niñas. En la práctica, estas decenas de padrinos se transformaron en “compadres”, un lazo más de su condición fraternal de hermanos masones.

Los Niños y Niñas que celebraron la Adopción Masónica son: Florencia Leonor Olave Sepúlveda, Victoria Anais Olave Sepúlveda, Matías Eduardo Antiguay Rivera, Diego Rivera Iglesias, Juan Agustín Rodríguez Aguilar, José Joaquín Rodríguez Aguilar, Sofía Carolina Inostroza Arévalo, Antonio Francisco Caruman Cabrera, Fernanda Eluney Otárola Colima, Gabriel Moreira Hidalgo y Pablo Moreira Hidalgo.