“Soy donante, ¿cuál es el mayor deber del hombre para con sus semejantes?”

A continuación, se expone el contexto netamente legal sobre la donación de órganos en Chile y el escenario actual al respecto:

La ley que regula la materia es la Ley N°19.451, que establece normas sobre trasplante y donación de órganos. Al respecto, el artículo 2 bis de la norma señala que toda persona mayor de 18 años será considerada, por el solo ministerio de la ley, como donante de sus órganos. Ello quiere decir que no se necesita de ninguna declaración o requisito especial para ser considerado como donante de órganos. Por otro lado, el mismo artículo expresa que podrán ser receptoras de órganos las personas cuyo estado de salud así lo requiera.

Respecto a las contraindicaciones para ser donante de órganos, estas son 3:

  1. a) Ser portador de VIH
  2. b) Sufrir infecciones graves no controladas
  3. c) Padecer cáncer con metástasis.

Por otro lado, quienes quieran figurar expresamente como no donantes, deberán concurrir a una notaría y dejar una declaración jurada de esta circunstancia. El notario público procederá, entonces, a enviar dicha información al Registro Civil, a fin de incorporar al declarante al Registro Nacional de No Donantes. Formar parte de este Registro representa una desventaja, pues en caso de encontrarse un no donante en lista de espera para recibir un trasplante, y habiendo varias personas en igualdad de condiciones para la recepción del mismo órgano, se preferirá a aquellas que no figuren en el Registro señalado, por sobre aquellos que sí aparezcan como no donantes.

Cuando existan dudas fundadas sobre sobre si el fallecido es donante o no, la misma ley establece un sistema de consulta a personas determinadas. Para efectos de determinar si la persona fallecida es donante o no, será deber del médico a cargo de la extracción del o los órganos constatar dicha calidad. Debemos entender por “duda fundada” en el contexto de esta ley la presentación de documentos contradictorios, o bien, la contradicción entre los parientes que más adelante se señalan.

El sistema enunciado en el párrafo anterior incorpora un orden de prelación, prioridad o preferencia entre los parientes y personas señaladas a continuación:

1) Cónyuge que vivía con el fallecido o la persona que vivía con él en una relación de tipo conyugal

2) Cualquiera de los hijos mayores de 18 años

3) Cualquiera de los padres

4) El representante legal, tutor o curador

5) Cualquiera de los hermanos mayores de edad

6) Cualquiera de los abuelos

7) Cualquier pariente consanguíneo, hasta el cuarto grado inclusive (primos)

8) Cualquier pariente por afinidad, hasta el cuarto grado inclusive (cuñados).

Para proceder a la extracción de los órganos que posteriormente serán donados, se debe acreditar la muerte cerebral o encefálica por dos médicos cirujanos distintos a los que realizarán el trasplante. La muerte cerebral consiste en la pérdida total e irreversible de todas las funciones del cerebro. Ello supone que la persona pierde la capacidad de respirar y su cuerpo sólo puede ser mantenido de forma artificial por algunas horas. Si el potencial donante fallece producto de un delito, será el Fiscal a cargo del caso quien autorice la extracción, previa consulta al Servicio Médico Legal.

 

Son órganos susceptibles de donación:

  • El corazón
  • Los pulmones
  • El hígado
  • Los riñones
  • El páncreas
  • Las córneas
  • Las válvulas cardíacas
  • Los huesos
  • La piel

Todo el proceso de donación de órganos debe ser absolutamente anónimo para ambas partes. Ello implica que no se puede facilitar ningún tipo de información que revele la identidad del donante y/o del receptor. La única excepción a esta regla se da en el caso de aquellos directamente interesados en realizar una donación de órganos entre personas vivas.

Respecto a los receptores de órganos, existe un Registro Nacional de Receptores de Órganos, elaborado por el Instituto de Salud Pública, el cual contiene la información de las listas de espera y de los establecimientos autorizados a efectuar trasplantes de órganos.

Se puede ser donante en vida, bajo dos circunstancias: primero, cuando se estime que, razonablemente, el trasplante no causará un perjuicio grave a la salud del donante. Segundo, cuando existan perspectivas de éxito para conservar la vida o mejorar la salud del paciente receptor. Dicha extracción se realizará previo informe positivo de aptitud física.

Respecto a la capacidad jurídica para ser donante de órganos, la ley contempla los siguientes requisitos: 1) Ser una persona capaz; 2) Ser mayor de 18 años; 3) Que la causa que motive la donación sea de carácter voluntaria y altruista. Cumplidos los requisitos, el órgano extraído será trasplantado a la persona que corresponda y esté incluida en el Registro Nacional de Receptores de órganos. Ello quiere decir que el donante no podrá elegir a quien se hará la donación, pues ello se hará según corra la lista de espera.

Puede existir donación entre parientes, bajo dos condiciones: a) El trasplante sólo puede realizarse entre personas relacionadas, esto es, a parientes consanguíneos, parientes por adopción hasta el cuarto grado, el cónyuge o la persona que, no siendo cónyuge, conviva con el donante; b) en cuanto a la capacidad para donar, se siguen las reglas generales en la materia (persona capaz y mayor de edad, siempre que la operación no cause un grave perjuicio a su propia salud).

Existe otra opción en materia de donación de órganos, llamada donación cruzada. Ella se da cuando hay un pariente que quiera donar un órgano, pero el receptor no es compatible. Si aparece otra pareja donante-receptor que esté en la misma condición, se podrá explorar si hay compatibilidad para ser donantes cruzados (Donante 1 al Receptor 2, y Donante 2 a Receptor 1, siempre que exista compatibilidad entre ellos). Si lo anterior fuese factible, se podrá autorizar la realización de ambos trasplantes.

Finalmente, si una persona desea ser donante en vida y cambia de opinión, podrá hacer valer su oposición hasta el momento mismo de la intervención quirúrgica para anular válidamente su consentimiento.

De todas maneras, es necesario hacer notar que, más allá de cualquier presunción contenida en la ley o de las directrices que en esta materia tomen los diferentes gobiernos, la decisión final respecto a la donación de órganos recae directamente en los parientes y familiares del fallecido, listados precedentemente, pues son ellos quienes serán consultados sobre la intención que tengan de hacer efectiva la donación de los órganos de su pariente recién muerto.

Considerando que los espacios de tiempo para aprovechar los órganos son muy breves (en general, entre 12 a 48 horas, como máximo y dependiendo del órgano que se trate), es que se sugiere encarecidamente conversar de este tema en familia. Si bien la ley presume, por defecto, la condición de donante, serán finalmente nuestros parientes y familiares quienes tomen la decisión al respecto.

Así las cosas, quienes tengan interés en ser donantes, deben expresar dicha circunstancia a su núcleo y exigir se respete esa voluntad, pues ni siquiera un documento notarial puede primar por sobre la determinación que nuestros parientes tomen. En este contexto, es deber del médico aceptar lo que la familia declare.

 

Donación de Órganos - Aspectos Masónicos y Legales