La francmasonería es una fraternidad universal, integrada por hombres libres y de buena reputación. Es esencialmente ética, filosófica e iniciática; su estructura fundamental la constituye un sistema educativo, tradicional y simbólico. Se ingresa a ella por medio de un ritual de iniciación, experiencia mística, cuya alegoría principal es el descubrimiento de la luz, en el entendido de que la luz, como símbolo, representa el esclarecimiento de la mente y sus facultades intelectuales, es el despertar de una conciencia superior.

Esta fraternidad no prohíbe ni promueve entre sus miembros una convicción religiosa en particular. Respeta la fe que tengan sus hermanos y, para evitar controversias o disputas teológicas, sintetiza y simboliza todo credo religioso en la figura del Gran Arquitecto del Universo.

No entendido como una deidad en sí, sino que como el concepto de una fuerza creadora de todo lo que existe.

No es una secta religiosa ni es un partido político. Exalta la virtud de la tolerancia en el plano de las ideas, y rechaza toda afirmación dogmática y todo fanatismo. Aleja de sus templos las discusiones de política partidista y/o de sectarismo religioso.

Los francmasones se reconocen entre sí como hermanos donde quiera que se encuentren.Se deben ayuda y asistencia. Tienen, además, la obligación de practicar la solidaridad humana.

La francmasonería, como institución docente, tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre y de la humanidad; promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad, el conocimiento de sí mismo y del hombre en el medio en que vive y convive, para alcanzar la fraternidad universal del género humano. Se identifica con los postulados de libertad, igualdad

y fraternidad; y, en consecuencia, propugna la justicia social, combatiendo los privilegios y la intolerancia.

La Orden Masónica entiende que el trabajo, en todas sus manifestaciones, es uno de los deberes y es también uno de los derechos esenciales del hombre, mediante el cual se realiza y desarrolla como individuo, a la vez que contribuye a la gran obra que es la sociedad entera.

En la búsqueda de la verdad, y en el logro de la justicia, es deber de los francmasones mantenerse en un lugar de avanzada en el proceso evolutivo e integrador del hombre y de la sociedad.