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La Logia Lautarina en Chile

{rokbox title=|Bernardo O’Higgins, Padre de la Patria chilena, héroe militar, discípulo de Francisco Miranda y miembro de la logia lautarina. Gobernó Chile entre el 16 de febrero de 1817 y el 28 de enero de 1823 con el título de Director Supremo. Óleo pintado por el peruano José Gil de Castro; se conserva en el Museo Histórico Nacional.| thumbsize=|100 150|}images/articulos/bernardo-ohiggins.jpg{/rokbox} {rokbox title=|El primer escudo nacional, oficializado en 1812, donde se podría ver plasmado el espíritu de la logia Lautaro. En su simbología se destaca al centro una columna que representaba el árbol de la libertad; sobre la columna se observaba un globo terráqueo; sobre el globo, una lanza y una palma cruzadas; y sobre estas una estrella. De pie junto a la columna, a un lado un hombre y al otro una mujer, ambos indígenas, que podrían evocar a Lautaro. En la parte superior, este escudo llevaba un lema en latín que significa “Después de las tinieblas, la luz”, y en la parte inferior, otro, también en latín, que significa “O por consejo o por espada”.| thumbsize=|150 130|}images/articulos/escudo-nacional1.jpg{/rokbox}

La logia Lautaro de Santiago se habría instalado el 12 de marzo de 1817, después del triunfo de los patriotas en la batalla de Chacabuco.

Bastantes detalles de su organización han sido conocidos a través de la obra El ostracismo de el general don Bernardo O'Higgins, publicada en 1860 por el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna, quien estando en Lima tuvo la oportunidad de acceder a los archivos que le facilitó el hijo del prócer, don Demetrio O'Higgins. En estos manuscritos, el autor descubrió uno que transcribe el reglamento general o constitución que regía a la logia Lautaro.

El documento tiene dos cuerpos: el primero corresponde al reglamento general y el segundo tipifica las sanciones penales. Aquí transcribimos sus disposiciones, respetando la redacción original:

1. La logia matriz se compondrá de 13 caballeros, además del presidente, vicepresidente, dos secretarios, uno por la América del Norte y otro por la del Sur, un orador y un maestro de ceremonias.

2. Este número no podrá aumentarse; pero en caso de salir alguno de los hermanos fuera de la provincia, podrá llenarse el mismo si las circunstancias lo exigen.

3. El presidente será perpetuo; por su ausencia suplirá el vicepresidente; por la de este el más antiguo.

4. El tratamiento del presidente y demás de la logia será de hermano y fuera de ella el de usted llano, a excepción de los casos en que, a presencia de otros, el empleo y decoro público exijan el correspondiente tratamiento.

5. No podrá ser admitido ningún español ni extranjero, ni más eclesiástico que uno solo, aquel que se considere de más importancia por su influjo y relaciones.

6. Tampoco podrán ser admitidos los hermanos y parientes inmediatos.

7. Siempre que algún hermano fuese nombrado por el gobierno, primero o segundo jefe de un ejército o gobernador de alguna provincia se le facultará para crear una sociedad subalterna dependiente de la matriz cuyo número no excederá de cinco individuos y entablando la debida correspondencia, por medio de signos establecidos para comunicar todas las noticias y asuntos de importancia que ocurriesen.

8. La logia deberá reunirse semanalmente el día que acordare, también en los casos extraordinarios que por alguna grave ocurrencia convocase el presidente.

9. Siempre que alguno de los hermanos sea elegido para supremo gobierno, no podrá deliberar cosa alguna de grave importancia sin consultar el parecer de la logia, a no ser que la urgencia del negocio demande pronta providencia, en cuyo caso, después de su resolución, dará cuenta en primera junta o por medio de su secretario, siendo hermano, o por el de la logia.

10. No se entiende el artículo antecedente en las providencias y deliberaciones ordinarias y de despacho común.

11. No podrá dar empleo alguno principal y de influjo en el Estado, ni en la capital, ni fuera de ella, sin acuerdo de la logia, entendiéndose por tales los enviados interiores y exteriores, gobernadores de provincias, generales en jefe de los ejércitos, miembros de los tribunales de justicia superiores, primeros empleados eclesiásticos, jefes de los regimientos de líneas y cuerpo de milicias y otros de esta clase.

12. Para sostener la opinión del hermano que tuviese el supremo gobierno, se deberá consultar y respetar la opinión pública de todas las provincias, así en los empleos que acuerde, como en las deliberaciones graves que resuelva.

13. Partiendo del principio de que la logia, para consultar los primeros empleos, ha de pesar y estimar la opinión pública, los hermanos, como que estén próximos a ocuparlos, deberán trabajar en adquirirla.

14. Será una de las principales obligaciones de los hermanos, en virtud del objeto de la institución, auxiliarse y protegerse en cualquier conflicto de la vida civil y sostenerse la opinión de unos y otros; pero, cuando esta se opusiera a la pública, deberán, por lo menos, observar silencio.

15. Todo hermano deberá sostener, a riesgo de la vida, las determinaciones de la logia.

16. Siempre que fuere propuesto algún profano para la logia, se votará el nombramiento de los hermanos que le sean más allegados para que, sondeando sus disposiciones con la mayor cautela, y sin descubrir persona alguna, den cuenta a la logia para que resuelva su admisión o no.

17. No se tendrá por logia la reunión que no se compusiera de las dos terceras partes y sus determinaciones, en otra forma, serán sin valor ni efecto.

18. Cuando la sociedad tuviere que tratar a favor o en contra de algún hermano, deberá hacerle salir el presidente para que se discurra con franqueza.

19. Todos los hermanos están obligados a dar cuenta en la logia sobre cualquier ocurrencia que influya en la opinión o seguridad pública, a fin de que pueda tratar con oportunidad y acierto de los remedios convenientes.

20. Cualquier hermano que averigüe que alguno de los otros ha descubierto la logia por palabras o señales, deberá inmediatamente dar cuenta al presidente para que la reúna; pero si se reuniese en el mismo día lo hará en pública logia.

21. Al momento nombrará la logia una comisión compuesta de seis individuos que deberá esclarecer el hecho bajo el mayor sigilo, para lo cual se le exigirá nuevo juramento, y del resultado dará cuenta en plena logia poniendo en dictamen sobre lo actuado.

22. A consecuencia, la logia reunida plenamente durante lo actuado por la comisión, oirá al delincuente, y según el mérito le decretará la ley penal correspondiente.

23. Cuando el supremo gobierno estuviese a cargo de algún hermano, no podrá disponer de la fortuna, honores, vida, ni separación de la capital, de hermano alguno sin acuerdo de la logia.

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